DICCIONARIO MÉDICO

Umbral de dolor

¿Qué es el umbral de dolor?

El umbral de dolor es un concepto médico que se refiere al nivel mínimo de estímulo necesario para que un individuo perciba una sensación como dolorosa. Este parámetro es crucial para comprender cómo se experimenta el dolor y para abordar de manera efectiva el manejo del dolor en diversos contextos clínicos. El umbral de dolor varía entre las personas debido a factores genéticos, ambientales y psicológicos, lo que puede influir en la susceptibilidad al dolor y en la efectividad de las intervenciones para aliviarlo.

El umbral de dolor puede medirse utilizando diversas técnicas y herramientas, como la algometría de presión, la estimulación eléctrica y la termoestimulación. Estas pruebas permiten determinar la intensidad del estímulo necesario para que un individuo lo perciba como doloroso. La información obtenida puede ser útil en la evaluación de condiciones dolorosas y en la personalización de las estrategias de tratamiento para cada paciente.

El umbral de dolor puede verse afectado por diversas condiciones médicas y situaciones:

  • Sensibilización periférica: La inflamación o el daño a los tejidos pueden aumentar la sensibilidad de los nociceptores, lo que disminuye el umbral de dolor.
  • Sensibilización central: Ocurre cuando el sistema nervioso central se vuelve más sensible a los estímulos dolorosos, lo que puede resultar en un dolor más intenso y persistente.
  • Factores psicológicos: El estrés, la ansiedad y la depresión pueden afectar la percepción del dolor y reducir el umbral de dolor.

El manejo del dolor en medicina implica una variedad de enfoques terapéuticos que pueden tener en cuenta el umbral de dolor de un individuo. Algunas de estas estrategias incluyen:

  • Farmacoterapia: El uso de analgésicos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), los opioides y los antidepresivos, puede ayudar a controlar el dolor al actuar sobre los mecanismos que modulan el umbral de dolor.
  • Terapias no farmacológicas: La fisioterapia, la terapia ocupacional, la terapia cognitivo-conductual y las técnicas de relajación pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes al abordar tanto los aspectos físicos como los psicológicos del dolor.
  • Intervenciones invasivas: Los bloqueos nerviosos, la estimulación eléctrica transcutánea (TENS) y la estimulación de la médula espinal pueden ser opciones de tratamiento para casos de dolor crónico o refractario.

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