DICCIONARIO MÉDICO

Otitis externa

La otitis externa es la inflamación del conducto auditivo externo, el tramo de piel que va del pabellón auricular hasta la membrana timpánica. Es, con diferencia, la forma de otitis más frecuente, y se estima que alrededor de una de cada diez personas la padece en algún momento de su vida. Esta entrada explica su mecanismo, sus formas clínicas y qué la distingue de la otitis media.

Qué es la otitis externa

El adjetivo "externa" sitúa la inflamación en un lugar concreto: la piel que reviste el conducto auditivo, antes de llegar al tímpano. A diferencia del oído medio, que es una cavidad cerrada y estéril, el conducto auditivo externo está en contacto permanente con el ambiente, de modo que su patología responde a una lógica distinta, más cercana a la de una infección cutánea que a la de una infección de mucosas.

La piel del conducto cuenta con una defensa propia: el cerumen, una secreción ácida e hidrófoba que dificulta la proliferación de microorganismos y repele el agua. Cuando esa barrera se altera (por la humedad retenida tras el baño, por microtraumatismos al limpiar el oído con bastoncillos, o por dermatitis previas como el eccema o la psoriasis) la piel se macera y queda expuesta a la colonización bacteriana o fúngica.

Causas y mecanismo

Pseudomonas aeruginosa es el microorganismo aislado con más frecuencia, seguido de Staphylococcus aureus. Las formas fúngicas, mucho menos habituales, se deben sobre todo a Aspergillus niger y Candida albicans. El clima cálido y húmedo, y la exposición repetida al agua de piscinas o del mar, explican que la incidencia aumente en los meses de verano y entre quienes practican natación con regularidad, lo que ha dado a la enfermedad su apodo popular de oído de nadador.

Clasificación

Según su extensión, se distingue la otitis externa localizada, un forúnculo circunscrito casi siempre por S. aureus, de la otitis externa difusa, que afecta a todo el conducto y constituye la forma más común. Aparte queda la otomicosis, de origen fúngico, y la otitis externa crónica, que se prolonga en el tiempo por dermatitis de base, alergia a productos aplicados en el oído o irritación mecánica repetida. Ninguna de estas formas debe confundirse con la otitis externa maligna, una entidad distinta que afecta al hueso temporal y que se desarrolla como entrada aparte en este diccionario.

Diferenciación con la otitis media

La otitis externa y la otitis media comparten localización general, el oído, pero poco más. Sus mecanismos son distintos (infección cutánea directa frente a disfunción de la trompa de Eustaquio), su epidemiología también (la externa predomina en adultos jóvenes y nadadores, la media en la infancia) y su relación con el agua es opuesta: la exposición acuática favorece la externa, mientras que en la otitis media el problema es la ventilación deficiente de una cavidad que ya está cerrada. Distinguir ambas formas tiene además una utilidad práctica inmediata, porque la otoscopia y el abordaje clínico de cada una difieren.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de oído de nadador?

De la asociación estadística entre la exposición repetida al agua y la aparición de esta forma de otitis externa: el agua retenida en el conducto reblandece la piel y facilita que las bacterias que normalmente conviven con ella se vuelvan patógenas.

¿Toda otitis externa está causada por bacterias?

No. La gran mayoría lo está, con Pseudomonas aeruginosa a la cabeza, pero una minoría de casos, la otomicosis, tiene origen fúngico, y otro grupo se debe a dermatitis o alergias sin que exista infección propiamente dicha.

¿Es lo mismo otitis externa que otitis externa maligna?

Aquí la diferencia no es de grado, sino de naturaleza. La otitis externa maligna implica invasión del hueso temporal y aparece casi siempre en personas con diabetes o con el sistema inmunitario debilitado, mientras que la otitis externa común es una infección superficial limitada a la piel del conducto.

¿Por qué se seca antes el oído con cerumen que sin él?

Porque el cerumen es hidrófobo y ácido, dos propiedades que en conjunto dificultan que el agua se quede estancada y que los microorganismos prosperen. Retirarlo con demasiada frecuencia elimina esa defensa natural del conducto.

Referencias

  1. Otitis externa aguda. Manual MSD versión para profesionales.
  2. Oído de nadador. MedlinePlus enciclopedia médica, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  3. Calvo Rigual, E. Alteraciones y patología del oído externo. Otitis externa. Pediatría Integral.
  4. Otitis. Diccionario de la lengua española, Real Academia Española.

Consulte también la información clínica completa sobre la otitis externa

Si busca información sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de esta infección del conducto auditivo, puede consultar la página de otitis externa aguda elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas

  • Otitis: concepto general de la inflamación del oído y su clasificación por zonas.
  • Otitis externa maligna: infección grave que se extiende hasta el hueso temporal.
  • Otitis media crónica: formas de otitis del oído medio que persisten o reaparecen en el tiempo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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