DICCIONARIO MÉDICO

Quimera

En biología, una quimera es un organismo formado por dos o más líneas celulares con material genético distinto entre sí, procedentes cada una de un cigoto diferente. El fenómeno, conocido como quimerismo, puede surgir de forma espontánea en el útero o presentarse como consecuencia de una transfusión sanguínea o un trasplante. El nombre remite al monstruo de la mitología griega, y el diccionario académico ha incorporado ya esta segunda acepción biológica junto a la mitológica y la figurada.

Qué es una quimera

El término procede del griego Χίμαιρα (Chímaira), nombre de un monstruo descrito ya en la Ilíada de Homero: una criatura con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente, capaz de exhalar fuego. Hesíodo, algo después, la convirtió en hija de Tifón y Equidna y hermana de Cerbero y de la hidra de Lerna. El héroe Belerofonte la mató montado sobre Pegaso, según la leyenda. El latín tomó la voz como Chimaera, y de ahí pasó al castellano.

La biología tomó prestada esa imagen para nombrar algo real: un organismo cuyo cuerpo contiene, a la vez, dos genomas distintos. No se trata de una mutación ni de un mosaicismo interno de un mismo individuo, sino de la coexistencia de células que en origen pertenecían a dos embriones distintos. El Diccionario de la lengua española recoge desde hace tiempo esta tercera acepción, biológica, junto a la mitológica y la figurada que designa una idea imposible.

Cómo se origina: el mecanismo

La forma clásica es el quimerismo tetragamético: dos óvulos, fecundados cada uno por un espermatozoide distinto, se fusionan en una fase muy temprana del desarrollo, antes de la implantación, y dan lugar a un único embrión. El resultado no es una mezcla homogénea de ambos genomas, sino un reparto por territorios: la piel, la sangre o un órgano concreto pueden proceder mayoritariamente de una de las dos líneas celulares, mientras que el resto del cuerpo procede de la otra. En la práctica, este proceso suele producirse cuando uno de los dos embriones de un embarazo gemelar deja de desarrollarse en una fase muy inicial y sus células quedan incorporadas al gemelo superviviente.

Existe también un quimerismo de menor escala, el microquimerismo, en el que solo una pequeña proporción de células ajenas circula por el organismo. El más estudiado es el materno-fetal: células del feto atraviesan la placenta y colonizan la médula ósea de la madre, donde pueden persistir durante décadas. En 1979, un equipo de la Universidad de Stanford detectó células con cromosoma Y en la sangre de mujeres que habían dado a luz varones años antes, un hallazgo que confirmó que el tránsito celular entre madre e hijo no termina en el parto.

También puede tener origen médico. Una transfusión sanguínea introduce, de forma transitoria, células de otro individuo en el receptor, y un trasplante de médula ósea sustituye buena parte del sistema hematopoyético del paciente por el del donante. Durante meses o años, ambos genomas conviven en la misma persona, y precisamente el grado de ese quimerismo sirve para vigilar si el injerto ha prendido.

Del organismo a la molécula

La biología molecular ha extendido el adjetivo «quimérico» mucho más allá del organismo completo. Un anticuerpo monoclonal quimérico combina, en una misma proteína, fragmentos de origen animal y fragmentos de origen humano. El abciximab, empleado en cardiología intervencionista, es un ejemplo bien documentado. En este uso, «quimérico» ya no describe un individuo con dos genomas, sino una molécula construida a partir de piezas de procedencia distinta, un guiño directo al monstruo mitológico del que toma el nombre.

Diferenciación con el mosaicismo

Quimera y mosaico se confunden con frecuencia porque ambos términos describen un cuerpo con más de una población celular genéticamente distinta. La diferencia está en el origen. En el mosaicismo, todas las líneas celulares descienden de un único cigoto, y la diversidad genética aparece después, por una mutación ocurrida durante alguna de las primeras divisiones del embrión. En la quimera, la diversidad genética está presente desde el principio, porque procede de más de un cigoto. Dicho de otro modo: en el mosaico las diferencias se generan durante la formación del organismo; en la quimera, ya venían incorporadas de fábrica, en dos paquetes distintos.

Historia: el primer caso documentado

Los primeros indicios llegaron por vía animal. En 1945, el genetista Ray Owen publicó en la revista Science sus observaciones sobre terneros gemelos que compartían sangre y células de la médula ósea a través de una comunicación vascular en la placenta, un fenómeno que persistía incluso en la edad adulta.

En humanos, el primer caso se publicó en 1953 en el British Medical Journal. Ivor Dunsford y su equipo habían detectado, en una donante de sangre identificada como la señora McK., dos grupos sanguíneos distintos, A y O, en la misma muestra. Al preguntarle si tenía un hermano gemelo, la donante confirmó que sí, y que había fallecido a los tres meses de vida. El caso se interpretó como el resultado de un intercambio de sangre entre ambos gemelos durante el embarazo. Fue el primer quimerismo sanguíneo humano documentado con rigor.

Desde entonces se han documentado varios cientos de casos, casi siempre descubiertos por azar: una tipificación sanguínea que no cuadra, una prueba de ADN que arroja dos perfiles genéticos en la misma persona. Esta última circunstancia ha llegado a complicar pruebas de paternidad o maternidad, porque el perfil genético obtenido de la sangre puede no coincidir con el de otros tejidos del mismo individuo.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo una quimera que un mosaico genético?

No. En el mosaico, la diversidad celular procede de un único cigoto; en la quimera, de dos o más. La confusión es habitual porque, vistas desde fuera, ambas condiciones producen el mismo tipo de curiosidades clínicas: manchas de piel con dos tonos, o discrepancias en un análisis de sangre.

¿Es muy rara una quimera humana?

Menos de lo que parece, aunque casi siempre pasa inadvertida. Los estudios sobre gemelos bicigóticos calculan que alrededor de un ocho por ciento comparte, en algún grado, grupos sanguíneos con su hermano o hermana, un porcentaje que sube a cerca de un veintiuno por ciento entre los trillizos. La inmensa mayoría de estas personas viven toda su vida sin saberlo, porque el quimerismo suele limitarse a la sangre y no deja ninguna huella visible. Solo se detecta cuando alguien se somete a una tipificación sanguínea detallada o a una prueba genética por razones médicas o legales. El caso de la señora McK., en 1953, fue precisamente uno de estos hallazgos casuales: una donación de sangre rutinaria.

¿De dónde viene el nombre?

De la mitología griega. La Quimera era un monstruo con partes de tres animales distintos, y el término pasó a la biología para describir un cuerpo igualmente compuesto de partes genéticamente distintas, aunque en este caso invisibles a simple vista.

¿El quimerismo causa algún problema de salud?

En la mayoría de los casos no; se trata de una curiosidad genética sin consecuencias. La excepción es el hermafroditismo verdadero por mezcla de líneas celulares XX y XY, una posibilidad descrita en la literatura médica, aunque muy poco frecuente.

¿Puede una persona tener dos grupos sanguíneos a la vez?

Sí. Es exactamente lo que ocurrió con la señora McK., la primera quimera humana documentada, cuya sangre contenía a la vez los grupos A y O.

Referencias

  1. Real Academia Española. Quimera. Diccionario de la lengua española.
  2. Dunsford, I. et al. A human blood-group chimera. British Medical Journal, 1953. PMC.
  3. Natural human chimeras: A review. ScienceDirect.
  4. Quimerismo genético: un nuevo paradigma para la medicina legal. Scielo.

Entradas relacionadas

  • Mosaicismo. Presencia de líneas celulares genéticamente distintas en un mismo individuo, todas procedentes de un único cigoto.
  • Anticuerpo monoclonal. Proteína producida por un solo clon celular que reconoce un único antígeno con alta especificidad.
  • Abciximab. Anticuerpo monoclonal quimérico que bloquea el receptor plaquetario GPIIb/IIIa en intervencionismo coronario.
  • Trasplante de médula ósea. Sustitución del sistema hematopoyético de un paciente por el de un donante, una de las causas médicas de quimerismo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026