DICCIONARIO MÉDICO
Radionecrosis
La radionecrosis es la muerte de tejido sano provocada por el daño que la radiación ionizante causa en los vasos sanguíneos que lo irrigan. Aparece como complicación tardía de la radioterapia, meses o incluso años después del tratamiento. El término une «radio-», por su origen en la exposición a la radiación, y necrosis, del griego νέκρωσις, «proceso de muerte» de un tejido. A diferencia de otras formas de necrosis, esta no depende de una infección ni de una obstrucción vascular aguda, sino del deterioro progresivo de los vasos pequeños tras haber recibido radiación. El primer caso descrito en la literatura médica corresponde a Fischer y Holfelder, quienes en 1930 documentaron una lesión de este tipo tras la irradiación de un tumor intracraneal. La radiación ionizante lesiona el endotelio de los vasos pequeños. Con el tiempo, esa lesión se traduce en engrosamiento de la pared vascular, formación de trombos y, finalmente, obstrucción del flujo sanguíneo hacia el tejido irrigado por esos vasos. Sin aporte suficiente de oxígeno y nutrientes, el tejido termina muriendo. Puede producirse tras cualquier modalidad de radioterapia capaz de administrar dosis altas sobre un volumen de tejido: radioterapia de haz externo, radiocirugía estereotáctica o braquiterapia. El proceso no es inmediato. Puede tardar meses en manifestarse, y en algunos casos se ha llegado a describir más de una década después de la radioterapia. Las complicaciones neurológicas de la radioterapia se agrupan habitualmente en tres categorías según cuándo aparecen: agudas, en horas o días; subagudas o diferidas precoces, dentro de los primeros seis meses; y crónicas o diferidas tardías, más allá de ese plazo. La radionecrosis pertenece a este último grupo y suele presentarse entre uno y dos años después del tratamiento, aunque el rango descrito en la bibliografía es amplio. Las complicaciones agudas y subagudas suelen ser transitorias. La radionecrosis, como el resto de las lesiones tardías, tiende en cambio a ser irreversible. La radionecrosis puede aparecer en cualquier tejido irradiado, aunque se ha estudiado sobre todo en el sistema nervioso central. Cuando afecta específicamente al hueso, de forma típica la mandíbula tras la radioterapia de tumores de cabeza y cuello, recibe el nombre de osteorradionecrosis, una entidad con su propio perfil clínico y su propia entrada en este diccionario. Cuando el tejido afectado es la piel, el cuadro correspondiente se conoce como radiodermitis, de aparición generalmente más precoz. El reto diagnóstico más citado en la literatura es distinguir la radionecrosis cerebral de la recidiva del propio tumor tratado, ya que ambas pueden producir hallazgos de imagen parecidos en la zona previamente irradiada. La incidencia descrita varía mucho según la dosis, el fraccionamiento y el volumen de tejido irradiado, con cifras que en algunas series oscilan entre el 5 y el 40 %. Esta variabilidad tan amplia refleja lo distintos que son los protocolos de radioterapia entre sí, más que una falta de consenso sobre la propia definición del cuadro. No. La radiodermitis afecta a la piel y suele aparecer de forma más precoz; la radionecrosis es una lesión tardía que puede afectar a tejidos profundos. Sí. La mayor precisión de las técnicas actuales para delimitar el volumen que debe irradiarse ha reducido la aparición de complicaciones graves como la radionecrosis, aunque no la ha eliminado por completo.Qué es la radionecrosis
Mecanismo: del daño vascular a la necrosis
Clasificación según el momento de aparición
Diferenciación con otras entidades
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia aparece la radionecrosis tras la radioterapia?
¿Es lo mismo radionecrosis que radiodermitis?
¿Ha cambiado su frecuencia con las técnicas modernas de radioterapia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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