DICCIONARIO MÉDICO
Secreción holocrina
La secreción holocrina es el mecanismo por el que una célula acumula su producto en el citoplasma y, al madurar por completo, se rompe y libera todo su contenido junto con los restos celulares. Es el más drástico de los tres mecanismos de secreción glandular: la célula no sobrevive al proceso. El nombre une el griego hólos, "entero", y krínein, "separar": la célula entera pasa a formar parte de la secreción. Lo introdujo el histólogo francés Louis-Antoine Ranvier en 1879, al distinguir las glándulas sebáceas, cuya célula se destruye para secretar, de las sudoríparas, cuya célula sobrevive. Paul Schiefferdecker retomó esa base cuatro décadas después para añadir el término apocrino a un tercer grupo intermedio. El ejemplo de manual sigue siendo la glándula sebácea. Ahí las células, llamadas sebocitos, se cargan progresivamente de lípidos a medida que maduran, hasta que la célula se desintegra y vierte tanto la grasa como los restos celulares al conducto excretor. Durante décadas se describió sin más como una rotura celular al final de la maduración. La investigación de los últimos años ha precisado bastante ese cuadro. Un estudio publicado en 2016 en el Journal of Investigative Dermatology demostró que la secreción holocrina es en realidad una forma concreta de muerte celular programada, mediada por la enzima lisosómica DNasa2, y mecánicamente distinta de la apoptosis, la necroptosis y la cornificación de los queratinocitos, con las que se la había equiparado durante años. El proceso implica varios pasos: aumento del número de lisosomas, acumulación de gotas lipídicas, pérdida de una proteína de membrana lisosómica llamada LAMP1 y, por último, degradación del núcleo por la DNasa2 liberada al romperse los lisosomas. La autofagia frena la degradación prematura del ADN durante la fase de maduración; cuando se bloquea de forma experimental, la célula muere antes de tiempo. Nada de esto es azaroso. Las células perdidas se reponen sin pausa: las células basales de la periferia del lóbulo glandular se dividen y maduran para sustituir a las que se han destruido, en un ciclo que se repite durante toda la vida. Fuera de la piel, las glándulas de Meibomio del borde palpebral funcionan con el mismo mecanismo, aunque sin conexión con un folículo piloso. Porque la célula entera (hólos en griego) se convierte en secreción, a diferencia de la apocrina o la merocrina, donde solo se pierde una parte o nada. No. Comparte con ella el ser una muerte celular programada, pero la maquinaria molecular es distinta: depende de la DNasa2 lisosómica, no de las caspasas que ejecutan la apoptosis clásica. Se reemplazan. Hay una población de células basales que se divide de forma continua para reponer las que se pierden en cada ciclo secretor. El ejemplo mejor estudiado, la glándula sebácea, es cutáneo, pero el mismo mecanismo aparece en las glándulas de Meibomio del párpado, estructuralmente emparentadas con las sebáceas aunque no dependan de un folículo piloso.Qué es la secreción holocrina
Mecanismo celular
Renovación y otros ejemplos
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama holocrina?
¿Es lo mismo que la apoptosis?
¿Qué pasa con las células que mueren?
¿Solo ocurre en la piel?
Referencias
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