DICCIONARIO MÉDICO
Sensibilidad
La sensibilidad es la capacidad del organismo para captar estímulos, procesarlos en el sistema nervioso y generar una respuesta consciente o refleja ante ellos. El término abarca tanto los sentidos clásicos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) como la percepción de la posición del cuerpo, el dolor o los cambios internos del organismo, y constituye uno de los pilares de la exploración neurológica. La palabra procede del latín tardío sensibilitatem, derivado del adjetivo sensibile, que a su vez se forma sobre sensus ('sentido') más el sufijo -bilis ('capaz de'). El vocablo sensible ya aparece documentado en castellano en 1293, y sensibilidad en 1419, siglos antes de que la neurología la convirtiera en un término técnico con un significado preciso. En fisiología, la sensibilidad no es una función única sino el resultado de varios sistemas sensoriales que comparten un mismo esquema: un receptor especializado transforma un tipo de energía (mecánica, térmica, química o luminosa) en un impulso eléctrico, una vía nerviosa lo conduce hacia centros superiores y, en la corteza cerebral, esa señal se convierte en percepción. Cuando cualquiera de esos tres eslabones falla, la sensibilidad se altera, ya sea por exceso, por defecto o por distorsión. El fisiólogo británico Charles Sherrington propuso en 1906, en su obra The Integrative Action of the Nervous System, una división que sigue empleándose como armazón conceptual básico. Distinguió tres grandes categorías según el origen del estímulo: la sensibilidad exteroceptiva, que recoge información del exterior del cuerpo a través de la piel y las mucosas; la propioceptiva, que informa sobre la posición y el movimiento de músculos, tendones y articulaciones; y la interoceptiva, que procede de las vísceras y los vasos sanguíneos. Dentro de la exteroceptiva se distinguen a su vez varias modalidades cualitativas: la sensibilidad táctil, la dolorosa, la térmica y la de presión. Cada una tiene su propio tipo de receptor y, en buena medida, su propio recorrido dentro de la médula espinal. A comienzos del siglo XX, el neurólogo Henry Head introdujo un segundo eje de clasificación, ortogonal al de Sherrington, tras seccionarse voluntariamente una rama de su propio nervio radial en 1903 y estudiar durante años, junto con W. H. R. Rivers, cómo recuperaba la sensibilidad. De ese experimento nació la distinción entre sensibilidad protopática (basta, mal localizada, encargada del dolor y la temperatura extrema) y sensibilidad epicrítica (fina, discriminativa, capaz de precisar la forma, la textura o el punto exacto de contacto). Esta pareja de conceptos se desarrolla con más detalle en las entradas dedicadas a cada una de ellas. Baste señalar aquí que no describen dos sentidos distintos, sino dos maneras de procesar la misma información: una orientada a la alarma rápida, otra a la precisión. Conviene no confundir la sensibilidad con la percepción sensorial en sentido amplio. La primera designa la capacidad de captar el estímulo; la segunda, el proceso cognitivo superior que da significado a esa información (reconocer que el objeto tocado es una llave, por ejemplo). Tampoco equivale a la sensación, que es el episodio puntual y consciente de percibir algo concreto: la sensibilidad es la aptitud, la sensación es su ejercicio en un momento dado. En la exploración neurológica, la sensibilidad se examina de forma independiente en cada extremidad y se compara siempre entre ambos lados del cuerpo, con el paciente con los ojos cerrados. Las alteraciones reciben nombres específicos según su naturaleza: la ausencia completa se denomina anestesia, la disminución hipoestesia, el aumento hiperestesia y la percepción distorsionada de un estímulo no doloroso, parestesia o disestesia según el caso. Del latín tardío sensibilitatem, formado sobre sensus ('sentido') y el sufijo -bilis. El adjetivo sensible se documenta en español desde 1293. No exactamente. Un sentido (la vista, el oído) es un sistema sensorial completo, con sus propios órganos y vías. La sensibilidad es un término más amplio que incluye también modalidades sin órgano sensorial diferenciado, como la sensibilidad dolorosa o la propioceptiva, repartidas por todo el cuerpo. Porque en los estudios de Head sobre regeneración nerviosa era la primera en reaparecer tras una lesión, mucho antes de que se recuperase la discriminación fina propia de la sensibilidad epicrítica. Esa secuencia llevó a pensar que el sistema protopático es filogenéticamente anterior. Un reflejo puede activarse sin que la sensibilidad llegue a hacerse consciente: la información sensorial entra por la médula y sale de nuevo como respuesta motora antes de alcanzar la corteza cerebral. La sensibilidad consciente y el arco reflejo comparten receptor, pero no siempre comparten trayecto. Sí. Motricidad y sensibilidad viajan por vías distintas dentro de la médula espinal, de modo que una lesión puede afectar a una sin tocar la otra. Es lo que ocurre, por ejemplo, en algunas formas de siringomielia, donde se pierde la sensibilidad dolorosa y térmica conservando la fuerza.Qué es la sensibilidad
Clasificación según el origen del estímulo
Clasificación según la calidad de la percepción
Diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra sensibilidad?
¿Es lo mismo sensibilidad que sentido?
¿Por qué se dice que la sensibilidad protopática es más primitiva?
¿Qué relación hay entre la sensibilidad y los reflejos?
¿Puede perderse la sensibilidad sin perder la fuerza muscular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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