DICCIONARIO MÉDICO

Sepsis

La sepsis es una disfunción orgánica que amenaza la vida, provocada por una respuesta desregulada del organismo frente a una infección. El propio sistema inmunitario, en su intento de contener al microorganismo invasor, termina lesionando tejidos y órganos que nada tienen que ver con el foco original.

Qué es la sepsis

El nombre procede del griego σήψις (sêpsis), "putrefacción", la misma raíz que da el adjetivo séptico. Según recoge la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, fue Hipócrates quien introdujo el término, aplicado entonces a la descomposición visible de los tejidos, mucho antes de que existiera ninguna noción de microorganismo. La palabra emparentada septicemia, que designa la infección generalizada de la sangre, nace de una raíz griega distinta y sigue una historia propia.

La definición médica actual data de 2016 y se conoce como Sepsis-3: la sepsis es la disfunción orgánica que amenaza la vida causada por una respuesta del huésped desregulada frente a la infección. No es, por tanto, la infección en sí, sino lo que el propio organismo hace mal al intentar combatirla. Detrás hay una cascada bioquímica concreta: la infección desencadena la liberación de citocinas proinflamatorias que dilatan los vasos sanguíneos, reducen la presión arterial y favorecen la formación de microcoágulos dentro de los órganos, con la consiguiente falta de riego en los tejidos.

Evolución de la definición clínica

La primera definición de consenso llegó en 1991, de la mano de un comité conjunto de neumólogos y especialistas en cuidados críticos estadounidenses. Aquel documento apoyaba el diagnóstico en el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, un conjunto de alteraciones de la temperatura, la frecuencia cardiaca, la respiración y el recuento de leucocitos, y distinguía tres escalones de gravedad progresiva: sepsis, sepsis grave y choque séptico.

En 2001, un segundo grupo de expertos amplió la lista de posibles signos y síntomas, pero mantuvo la arquitectura anterior. El problema de fondo persistía: el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica aparece también en cuadros banales, como un simple resfriado, y en enfermedades sin ninguna infección de por medio, lo que generaba diagnósticos poco fiables en ambas direcciones.

El cambio decisivo llegó en 2016 con el tercer consenso internacional, conocido como Sepsis-3. Un grupo de diecinueve expertos de las sociedades europea y estadounidense de cuidados intensivos, tras analizar bases de datos con varios millones de pacientes, abandonó por completo los antiguos criterios y con ellos la categoría de sepsis grave, que quedó sin objeto. El eje pasó a ser la disfunción orgánica, medida mediante un cambio agudo de al menos dos puntos en la escala SOFA respecto al valor basal del paciente. Para los entornos fuera de las unidades de críticos, donde no siempre hay analítica disponible, el mismo grupo propuso una versión abreviada de cribado, el qSOFA, pensada para orientar sin sustituir a la valoración clínica completa.

Formas y entidades relacionadas

El choque séptico constituye la forma más grave dentro del espectro de la sepsis, con una falla circulatoria que dispara sustancialmente la mortalidad. Puede profundizar en esa entidad en la página dedicada al choque séptico de este diccionario.

Conviene no confundir sepsis con bacteriemia, la mera presencia de bacterias en la sangre, ni con septicemia, término más antiguo y hoy en franco declive en la práctica clínica. Ambas distinciones se desarrollan con detalle en las entradas de bacteriemia y de septicemia. Cuando el proceso se origina de forma específica en la cavidad abdominal, recibe el nombre de sepsis abdominal, con una dinámica algo distinta que también tiene ficha propia.

Epidemiología

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2020 se registraron en el mundo cerca de 48,9 millones de casos de sepsis y 11 millones de muertes relacionadas con ella, una cifra que equivale a una de cada cinco defunciones a escala global. Casi la mitad de todos los casos estimados corresponden a menores de cinco años. En el ámbito hospitalario, se calcula que 15 de cada 1000 pacientes ingresados desarrollarán sepsis como complicación derivada de la propia atención sanitaria.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene exactamente la palabra sepsis?

Del griego antiguo, y con un significado bastante literal: putrefacción. Hipócrates ya la empleaba para describir la descomposición de los tejidos, siglos antes de que se supiera nada sobre bacterias.

¿Es lo mismo sepsis que septicemia?

No, aunque comparten campo semántico y se usan a menudo como sinónimos en el lenguaje corriente. Septicemia procede de una raíz griega distinta y designa, en sentido estricto, la infección de la sangre; sepsis es la respuesta del organismo, con o sin bacterias detectables en el torrente circulatorio.

¿Por qué desapareció la categoría de "sepsis grave"?

Porque, con la definición de 2016, cualquier sepsis implica ya disfunción orgánica por definición. Antes se distinguía entre una sepsis sin fallo de órganos y otra, más avanzada, con ese fallo instaurado; el nuevo consenso consideró que esa segunda categoría duplicaba, en la práctica, la propia definición de sepsis, y la eliminó del vocabulario clínico.

¿Cuántas muertes provoca la sepsis cada año en el mundo?

Unos 11 millones, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud. La cifra sitúa a la sepsis entre las causas de muerte más frecuentes del planeta.

¿Hace falta que haya bacterias para que se produzca una sepsis?

No necesariamente. La causa más habitual es, en efecto, bacteriana, pero hongos como Candida, virus e incluso parásitos pueden desencadenar el mismo tipo de respuesta desregulada.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. "Sepsis". Nota descriptiva, 3 de mayo de 2024. who.int.
  2. MedlinePlus en español. "Sepsis". Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. medlineplus.gov.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. "Sepsis y shock séptico". msdmanuals.com.
  4. Real Academia Española. "Sepsis". Diccionario de la lengua española. dle.rae.es.

Entradas relacionadas

  • Septicemia. Término clásico para la infección generalizada de la sangre, hoy en gran parte sustituido por sepsis en la práctica clínica.
  • Sepsis abdominal. Forma de sepsis originada específicamente en una infección de la cavidad peritoneal.
  • Bacteriemia. Presencia de bacterias en el torrente sanguíneo, con o sin desarrollo posterior de sepsis.
  • Shock séptico. Forma más grave de sepsis, con fallo circulatorio y mortalidad marcadamente más alta.
  • Fallo multiorgánico. Desenlace posible cuando la disfunción orgánica de la sepsis afecta a varios sistemas a la vez.

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