DICCIONARIO MÉDICO
Sepsis
La sepsis, en el ámbito médico, es una afección grave y potencialmente letal que ocurre cuando el organismo responde de manera abrumadora a una infección, lo que puede provocar daño tisular, insuficiencia de órganos y, en los casos más graves, la muerte. El término "sepsis" se deriva del griego "sepsin", que significa "hacer putrefacción", un indicativo gráfico de la devastación que puede causar esta afección en el cuerpo. En la sepsis, la respuesta inmunitaria del cuerpo se desequilibra y se descontrola en un intento de luchar contra una infección en curso, que puede ser bacteriana, viral, fúngica o parasitaria. En lugar de localizar y atacar solo a los agentes patógenos invasores, el sistema inmunitario también ataca a los tejidos y órganos propios, causando inflamación generalizada que puede resultar en daño tisular y orgánico. Si no se trata, la sepsis puede evolucionar a sepsis severa, caracterizada por disfunción de órganos, y luego a choque séptico, que se caracteriza por hipotensión arterial y mala perfusión tisular a pesar de la intervención con fluidos intravenosos. La sepsis se clasifica en función de la gravedad y los signos y síntomas observados. La sepsis simple, también conocida como sepsis sin disfunción de órganos, se manifiesta con fiebre, taquicardia y taquipnea. La sepsis severa, o sepsis con disfunción de órganos, se caracteriza por la presencia de disfunción de uno o más órganos. El choque séptico es la forma más grave de sepsis y se presenta cuando hay hipotensión persistente a pesar de la reanimación con líquidos y requiere el uso de vasopresores para mantener la presión arterial. La detección y el tratamiento tempranos son fundamentales en el manejo de la sepsis. Los médicos buscan signos de infección, además de dos o más criterios de respuesta inflamatoria sistémica, que incluyen temperatura corporal alta o baja, frecuencia cardíaca elevada, frecuencia respiratoria rápida y recuento de leucocitos alto o bajo. Los análisis de sangre y otras pruebas de diagnóstico también pueden ayudar a identificar la fuente de la infección. El tratamiento de la sepsis generalmente implica antibióticos para tratar la infección subyacente, terapia de líquidos para prevenir la deshidratación y el choque, y a veces medicamentos vasoactivos para mantener la presión arterial. En algunos casos, puede ser necesaria la hospitalización en una unidad de cuidados intensivos y, en casos extremos, la ventilación mecánica o la diálisis pueden ser necesarias para apoyar a los órganos que están fallando. © Clínica Universidad de Navarra 2023¿Qué es la sepsis?
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