DICCIONARIO MÉDICO
Seudoembarazo
El seudoembarazo es la firme creencia de estar embarazada, acompañada de signos físicos objetivos de gestación, en ausencia de un embarazo real. También se conoce como pseudociesis, embarazo psicológico o embarazo fantasma. El cuerpo reproduce buena parte de los cambios de una gestación verdadera, desde la falta de menstruación hasta la sensación de movimientos fetales, sin que exista ningún feto. El nombre procede del griego pseudḗs («falso») y kýēsis («embarazo», «gestación»), la misma raíz que aporta seudo a otros términos médicos. El fenómeno se conoce desde la Antigüedad, aunque el nombre tal cual se acuñó en el siglo XIX, cuando sustituyó a designaciones anteriores bastante menos afortunadas. No se trata de una simulación consciente. Quien lo padece está convencida de su embarazo y presenta signos que un observador externo también puede constatar: distensión abdominal, cambios mamarios, alteraciones del ciclo menstrual. La mujer no miente ni finge; su cuerpo y su percepción se han alineado en torno a una gestación que no existe. Hipócrates dejó, hacia el año 300 antes de nuestra era, el primer registro escrito del cuadro, con doce casos distintos reunidos bajo su observación. El caso histórico más citado en la literatura médica es el de Mary Tudor, reina de Inglaterra en el siglo XVI, que creyó estar embarazada en dos ocasiones sin llegar a dar a luz; algunos historiadores atribuyen sus síntomas a miomas uterinos o a un proceso oncológico ginecológico no diagnosticado en su época, más que a un seudoembarazo propiamente dicho, lo que ilustra lo difícil que resulta el diagnóstico retrospectivo. Durante siglos convivieron varios nombres para describir lo mismo: embarazo histérico, embarazo espurio, embarazo imaginario. La fijación del término pseudociesis en el vocabulario médico llegó más tarde y respondió, sobre todo, a la necesidad de un nombre técnico neutro, libre de la carga moral que arrastraban algunas de las denominaciones previas. No existe una causa única identificada. Las revisiones más recientes describen un perfil hormonal que comparte rasgos con el síndrome de ovario poliquístico y con el trastorno depresivo mayor: aumento de la actividad del sistema nervioso simpático, alteración de las vías catecolaminérgicas centrales y una menor inhibición del eje hipotálamo-hipofisario-ovárico por retroalimentación esteroidea. Ese desequilibrio explicaría manifestaciones como la amenorrea o la hiperprolactinemia que se observan en algunas pacientes. El componente psicológico casi siempre está presente, aunque no es un requisito exclusivo. El deseo intenso de un embarazo, o el temor igual de intenso a tenerlo, aparece con frecuencia en el historial de estas mujeres; también se ha descrito tras un duelo gestacional, una ligadura de trompas o una histerectomía. Los datos disponibles proceden en su mayoría de series de casos: la baja frecuencia del cuadro dificulta los estudios longitudinales. El manual diagnóstico de referencia en psiquiatría clasifica el seudoembarazo dentro de los trastornos de síntomas somáticos, en el apartado reservado a los cuadros que no encajan en ninguna categoría más específica. Esa clasificación por descarte refleja, en cierto modo, lo poco que todavía se entiende del mecanismo íntimo del trastorno. Conviene no confundirlo con el delirio de embarazo, propio de algunos cuadros psicóticos, en el que la convicción existe sin que el cuerpo presente ningún signo objetivo de gestación. Tampoco es lo mismo que un embarazo simulado de forma deliberada, en el que la persona sabe perfectamente que no está embarazada y finge estarlo por algún motivo concreto. Existe además una variante que afecta a varones, descrita en la pareja de mujeres gestantes, en la que aparecen síntomas físicos sin que medie ninguna creencia errónea sobre el propio estado. No. Las cifras publicadas hablan de entre uno y seis casos por cada 22.000 nacimientos, y era considerablemente más habitual antes de que existieran pruebas de embarazo fiables y accesibles. La mayoría de los casos descritos se concentran entre los 16 y los 39 años, es decir, dentro de la edad reproductiva. Fuera de ese margen apenas hay casos registrados. No. La determinación de gonadotropina coriónica en sangre u orina da negativa, igual que la ecografía, porque no hay tejido trofoblástico que la produzca. Es precisamente esa discordancia entre la convicción y la prueba objetiva lo que define el cuadro. Depende del caso. En algunas mujeres basta con conocer el resultado negativo de las pruebas para que los síntomas remitan; en otras, la convicción persiste bastante más tiempo, sobre todo cuando hay un conflicto emocional de fondo que no se ha abordado.Qué es el seudoembarazo
Origen histórico del término
Mecanismo neuroendocrino
Diferenciación con otros cuadros
Preguntas frecuentes
¿Es una enfermedad frecuente?
¿A qué edad aparece?
¿Puede una prueba de embarazo estar alterada por el seudoembarazo?
¿Desaparece por sí solo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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