DICCIONARIO MÉDICO
Signo de Argyll-Robertson
El signo de Argyll Robertson es la pupila pequeña e irregular que no se contrae ante la luz pero sí lo hace, con normalidad, al enfocar de cerca. Esta disociación entre el reflejo fotomotor y el de acomodación se asocia clásicamente a la neurosífilis, aunque su mecanismo exacto sigue sin resolverse del todo. Lleva el nombre de Douglas Moray Cooper Lamb Argyll Robertson (1837-1909), cirujano y oftalmólogo escocés nacido en Edimburgo, que lo describió en 1869 en el Edinburgh Medical Journal. El artículo original, curiosamente, no hablaba de sífilis: se titulaba "Sobre una interesante serie de síntomas oculares en un caso de enfermedad espinal", y fue más tarde cuando la comunidad médica asoció el hallazgo a la neurosífilis. El propio Argyll Robertson había introducido pocos años antes el uso oftalmológico de la fisostigmina, extraída del haba de Calabar, para el tratamiento del glaucoma. La pupila afectada suele ser pequeña, de forma irregular y, con frecuencia, distinta en tamaño respecto a la del otro ojo, lo que en terminología oftalmológica se conoce como anisocoria. El fenómeno suele presentarse en ambos ojos, aunque no siempre de forma simétrica. El rasgo que define el signo es la llamada disociación luz-cerca: la pupila no se contrae, o lo hace de forma mínima, cuando se ilumina el ojo, pero sí se contrae con normalidad cuando la mirada se dirige a un objeto cercano, lo que activa el reflejo de acomodación. Son dos circuitos nerviosos distintos que comparten destino final en el músculo del iris, y en este signo uno falla mientras el otro se mantiene intacto. El lugar exacto donde se interrumpe la vía sigue sin conocerse con precisión. Durante décadas se ha señalado a los núcleos pretectales de la región dorsal del mesencéfalo como el punto probable de la lesión, ya que allí discurre la vía del reflejo fotomotor sin tocar la del reflejo de acomodación, algo más ventral. Ninguna autopsia, sin embargo, ha logrado demostrar de forma constante una lesión localizada en ese punto. Clásicamente, el hallazgo se asocia a la neurosífilis, en particular a la forma conocida como tabes dorsal, y llegó a considerarse casi un sello de esta enfermedad antes de la llegada de la penicilina. Su frecuencia se ha desplomado desde entonces, hasta el punto de que hoy resulta un hallazgo raro en la consulta. Algunos neurooftalmólogos han puesto en duda, incluso, que se trate de una entidad realmente distinta. Sostienen que lo que hoy se etiqueta como signo de Argyll Robertson podría ser, en realidad, indistinguible de una pupila tónica de larga evolución, del tipo que aparece en el síndrome de Adie, sin relación alguna con la sífilis. La cuestión sigue abierta. De Douglas Argyll Robertson, cirujano y oftalmólogo escocés que lo describió en 1869 en un artículo centrado originalmente en una enfermedad de la médula espinal, no en la sífilis, con la que se asociaría después. No, o solo de forma mínima. Esa es precisamente la mitad del fenómeno; la otra mitad es que, pese a esa falta de respuesta, la pupila sí se contrae con normalidad al mirar de cerca. La hipótesis más citada señala una lesión en los núcleos pretectales del mesencéfalo, cerca del acueducto cerebral, pero ningún estudio ha logrado demostrarla de forma constante en todos los casos. La causa última continúa, hoy, sin resolverse del todo. Cada vez menos. Desde que la penicilina redujo drásticamente los casos de neurosífilis avanzada, el signo se observa con poca frecuencia en los países con amplio acceso a los antibióticos.Qué es el signo de Argyll Robertson
Qué ocurre con los reflejos pupilares
Asociación con la neurosífilis y una controversia todavía abierta
Preguntas frecuentes
¿De dónde toma el nombre este signo?
¿Reacciona la pupila a la luz?
¿Se conoce con certeza qué provoca esta disociación?
¿Es un hallazgo frecuente en la práctica actual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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