DICCIONARIO MÉDICO
Signo cérvico-torácico
El signo cérvico-torácico es un hallazgo de la radiografía de tórax que permite situar una masa del mediastino superior por delante o por detrás de la tráquea, según su contorno se distinga o desaparezca al llegar a la altura de las clavículas. No requiere contraste ni ninguna prueba añadida: se lee directamente sobre una placa frontal convencional. El nombre no esconde ningún epónimo. Describe, sin más, la zona anatómica en la que se aplica: la unión entre el cuello (cervical, del latín cervix) y el tórax. Es una aplicación concreta del signo de la silueta, el principio radiológico según el cual dos estructuras de densidad parecida borran su contorno común cuando se tocan, y lo conservan nítido cuando entre ellas queda aire de por medio. Trasladado a la salida torácica, el enunciado queda así: una masa cuyo borde superior sigue viéndose por encima de la clavícula tiene que estar envuelta de pulmón aireado en ese punto, y por tanto ocupa el mediastino posterior; una masa cuyo contorno se pierde a la altura de la clavícula, o antes, se está mezclando ya con las partes blandas del cuello, algo que solo sucede en el mediastino anterior. La explicación está en la forma del estrecho torácico superior, la abertura oblicua por la que el tórax se comunica con el cuello. El mediastino anterior termina, por arriba, más o menos a la altura de las clavículas. El mediastino posterior, en cambio, se prolonga bastante más alto: el vértice pulmonar sigue esa misma oblicuidad del estrecho torácico y asciende por detrás de la primera costilla hasta rebasar claramente el nivel clavicular. Una masa posterior queda así rodeada de aire por los cuatro costados incluso por encima de la clavícula. Una masa anterior, al llegar a esa altura, ya solo tiene delante los tejidos del cuello, sin aire que le dibuje un límite. Un bocio con extensión retroesternal, un timoma originado en el timo o una variante vascular como una vena cava superior izquierda son ejemplos habituales de masa anterior: su contorno se difumina justo al llegar al cuello. Un neurofibroma o un ganglioneuroma del mediastino posterior, en cambio, suelen conservar un borde lateral nítido bien por encima de la clavícula. Esa sola observación ya orienta hacia un compartimento u otro antes incluso de pedir una tomografía, aunque la localización exacta y la naturaleza de la lesión sigan dependiendo de la imagen transversal. El principio general, el signo de la silueta, lo formalizó el radiólogo Benjamin Felson en un artículo de 1950 escrito junto a su hermano Henry, aunque el propio Felson reconoció que el internista H. Kennon Dunham ya lo había descrito, sin bautizarlo, más de veinte años antes. La aplicación concreta a la salida torácica llegó después, recogida por Felson en su manual de referencia Chest Roentgenology, de 1973, que sigue citándose como fuente del signo cérvico-torácico. El principio, desde entonces, no ha cambiado. Tiene una trampa conocida. Cuando la parte anterior de una masa es mucho más densa que la posterior, el ojo puede leer que el contorno se pierde a la altura de la clavícula aunque la lesión siga extendiéndose hacia atrás; la porción posterior, más tenue, pasa entonces inadvertida. Por eso el signo orienta, pero no sustituye a la tomografía computarizada cuando persiste la duda sobre el compartimento exacto. No hay ningún epónimo detrás: el nombre solo describe la región de unión entre el cuello y el tórax en la que se aplica. El principio en el que se basa, el signo de la silueta, sí lleva la firma de Benjamin Felson, que lo formalizó en 1950. No. Solo indica si está por delante o por detrás de la tráquea. El diagnóstico concreto, sea un bocio, un timoma o un tumor neurogénico, exige siempre una prueba de imagen transversal. El signo de la silueta del que deriva se publicó en 1950 en la revista Radiology. Su aplicación concreta a la salida torácica se recogió después, en 1973, en el libro Chest Roentgenology de Benjamin Felson, que sigue siendo la referencia habitual del signo. Sí, cuando una masa tiene una parte anterior mucho más densa que la posterior. En ese caso puede parecer que el contorno se pierde a la altura de la clavícula, sugiriendo un origen anterior, cuando en realidad la lesión se extiende también hacia el mediastino posterior. Esa combinación de densidades desiguales es la causa más citada de interpretación errónea del signo, y el motivo por el que casi siempre se confirma con tomografía computarizada antes de decidir un abordaje.Qué es el signo cérvico-torácico
Por qué depende de la clavícula
Cómo se aplica en la práctica
Antecedentes y una trampa conocida
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre del signo?
¿Determina por sí solo qué es la masa?
¿Desde cuándo se usa en radiología?
¿Falla alguna vez?
Referencias
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