DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Aicardi
El síndrome de Aicardi es un trastorno congénito del neurodesarrollo, de aparición casi exclusiva en niñas, definido por la combinación de agenesia del cuerpo calloso, espasmos infantiles y lagunas coriorretinianas. Lleva el nombre de Jean Aicardi, neurólogo pediátrico francés que lo describió por primera vez. Los tres elementos de la tríada clásica afectan a estructuras muy distintas del organismo, y esa dispersión anatómica es precisamente lo que hace reconocible al síndrome. La agenesia del cuerpo calloso es la ausencia parcial o total de la comisura que conecta ambos hemisferios cerebrales. Los espasmos infantiles son un tipo concreto de crisis epiléptica de inicio temprano, con flexión brusca del tronco y las extremidades. Las lagunas coriorretinianas son lesiones ovaladas y despigmentadas en la retina, próximas al nervio óptico; rara vez se encuentran fuera de este cuadro, y por eso tienen un peso diagnóstico considerable. No todas las niñas afectadas presentan los tres rasgos completos. Desde que se ampliaron los criterios diagnósticos, el síndrome también se reconoce cuando aparecen dos de los tres elementos clásicos junto con otros hallazgos de apoyo, entre ellos malformaciones adicionales de la corteza cerebral, anomalías vertebrales o costales, y microftalmia. Aicardi, junto con Jean Lefebvre y Andrée Lerique-Koechlin, publicó en 1965 la observación de ocho niñas con espasmos en flexión, agenesia callosa y anomalías oculares, en un breve artículo que apenas ocupaba dos páginas de una revista de electroencefalografía. Cuatro años después, en 1969, el mismo grupo amplió la serie a quince casos y le dio nombre propio a la asociación de hallazgos. La denominación "síndrome de Aicardi" como tal se consolidó en 1972, cuando otros dos autores, Dennis y Bower, la emplearon en un artículo independiente. Los criterios se han revisado varias veces desde entonces, a medida que se fueron documentando casos que no encajaban del todo en la descripción original. El diagnóstico sigue siendo, hoy, exclusivamente clínico: no existe una prueba genética confirmatoria, por el motivo que se explica en el siguiente apartado. Todos los casos descritos son esporádicos; no se ha documentado transmisión familiar salvo en un par de hermanas, atribuible casi con toda seguridad al azar. La explicación más aceptada es una mutación dominante de novo en un gen situado en el cromosoma X, letal para el feto varón con un único cromosoma X. Esa hipótesis encaja con un hecho llamativo: los pocos niños varones en los que se ha descrito el cuadro tenían un cromosoma X adicional, es decir, cariotipo 47,XXY, propio del síndrome de Klinefelter, cuyo segundo X compensaría en parte el efecto de la mutación. A pesar de décadas de secuenciación genética en niñas afectadas y en sus padres, el gen concreto responsable no se ha identificado. Es una de las pocas entidades neurogenéticas bien caracterizadas clínicamente cuya base molecular exacta continúa sin conocerse. Compartir apellido no implica compartir enfermedad. El síndrome de Aicardi-Goutières, descrito por el mismo Jean Aicardi junto con Françoise Goutières casi veinte años después, en 1984, es una entidad completamente distinta: una encefalopatía inflamatoria por producción excesiva de interferón, con calcificaciones de los ganglios basales, alteraciones del líquido cefalorraquídeo y lesiones cutáneas por frío. No guarda relación genética ni clínica alguna con el síndrome que ocupa esta entrada, más allá de la coincidencia del apellido de quien lo describió. Con el síndrome de West la confusión tiene otro origen: ambos cursan con espasmos infantiles y con el patrón electroencefalográfico conocido como hipsarritmia. El síndrome de West, sin embargo, se define por esa tríada electroclínica sin exigir agenesia del cuerpo calloso ni lagunas coriorretinianas, y puede tener causas muy diversas, desde malformaciones cerebrales hasta trastornos metabólicos; no está restringido a las niñas. No, aunque el nombre induzca a pensarlo. Son dos entidades distintas descritas por el mismo neurólogo francés en épocas diferentes, sin relación genética ni clínica entre ellas. Es muy raro. Los pocos casos publicados en varones correspondían a niños con un cromosoma X adicional, cariotipo 47,XXY. Ocho, en el artículo de 1965 publicado en Electroencephalography and Clinical Neurophysiology. Cuatro años más tarde la serie creció hasta quince casos. No. Pese a que la hipótesis de una mutación dominante en el cromosoma X explica bien el patrón de aparición del síndrome, casi exclusivo en niñas y letal para el feto varón con un solo cromosoma X, ningún gen concreto se ha podido señalar como responsable tras décadas de estudio genético. Todos los casos conocidos son esporádicos, es decir, aparecen sin antecedentes familiares y por una mutación nueva en cada paciente.Qué es el síndrome de Aicardi
Antecedentes: de ocho niñas en 1965 a la ampliación de los criterios
Base genética: una hipótesis todavía sin confirmar
Diferenciación con otros cuadros que comparten nombre o presentación
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que el síndrome de Aicardi-Goutières?
¿Puede aparecer en niños varones?
¿Cuántas niñas se describieron en el estudio original?
¿Se conoce ya el gen responsable?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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