DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Apert
El síndrome de Apert es una enfermedad genética que combina el cierre prematuro de varias suturas del cráneo con una fusión ósea de los dedos de manos y pies, casi siempre simétrica en ambos lados del cuerpo. Se debe a una mutación en un único gen, el FGFR2, y en la inmensa mayoría de los casos surge de novo, sin que ninguno de los progenitores la porte. Recibe su nombre del pediatra francés Eugène Apert, que en 1906 reunió y publicó nueve casos con rasgos craneofaciales y de las extremidades tan parecidos entre sí que propuso tratarlos como una entidad única. Antes que él, otros autores habían descrito casos aislados sin llegar a esa síntesis: Baumgartner en 1842 y Wheaton en 1894 dejaron constancia de pacientes con el mismo aspecto, pero sin el trabajo de recopilación que hizo Apert. Para la combinación de acrocefalia y sindactilia que define el cuadro, y para el origen del término «acrocefalosindactilia», la entrada de acrocefalia de este mismo diccionario desarrolla ya la etimología completa. Esta ficha se centra en lo que distingue al síndrome de Apert dentro de ese grupo: su causa genética concreta y su historia propia. El defecto reside en el gen del receptor 2 del factor de crecimiento fibroblástico, situado en el cromosoma 10, banda q26. No fue hasta 1995 cuando el genetista británico Andrew Wilkie demostró que las mutaciones responsables del síndrome de Apert se localizan en ese gen, y de paso descubrió que el mismo gen, mutado en otros puntos, produce el síndrome de Crouzon. Dos mutaciones puntuales, adyacentes entre sí en el exón 7 del gen, explican más del 98 % de los casos: la sustitución Ser252Trp, algo más frecuente, y la Pro253Arg. Ambas provocan una proteína hiperactiva que responde al factor de crecimiento fibroblástico allí donde normalmente no debería hacerlo. Ese exceso de señal acelera la diferenciación de los osteoblastos, lo que adelanta el cierre de las suturas craneales, y a la vez frena la muerte celular programada del tejido situado entre los dedos, lo que impide su separación normal durante el desarrollo. Un solo mecanismo molecular basta así para explicar los dos rasgos que, a simple vista, parecen no tener relación entre sí. De herencia autosómica dominante, un progenitor afectado transmitiría en teoría la mutación a la mitad de su descendencia. En la práctica, la inmensa mayoría de los casos son esporádicos: la mutación aparece de nuevo en el óvulo o, con mucha más frecuencia, en el espermatozoide, y su probabilidad aumenta de forma marcada con la edad paterna. En el cráneo, el cierre precoz y simultáneo de varias suturas, sobre todo la coronal, produce la acrocefalia ya descrita en su propia entrada. La cara acompaña ese cambio con un tercio medio poco desarrollado. En las manos y los pies, la sindactilia del síndrome de Apert suele ser compleja, con fusión también del hueso y no solo de la piel, y afecta de manera simétrica a los dedos centrales, un patrón distinto de las formas de sindactilia aislada que ya recoge este diccionario en sus propias entradas. El síndrome de Crouzon comparte el mismo gen, pero mutado en otras posiciones, y por eso da craneosinostosis y alteraciones faciales sin apenas sindactilia, al contrario que el síndrome de Apert. El síndrome de Pfeiffer, también ligado a FGFR2 y a un gen emparentado, se distingue por unos pulgares y primeros dedos del pie anchos y desviados, un rasgo que no forma parte del cuadro típico de Apert. Se calcula que afecta a entre uno de cada 65.000 y uno de cada 88.000 recién nacidos, sin diferencia apreciable entre sexos. Dentro del conjunto de las craneosinostosis, que como grupo son bastante más frecuentes, el síndrome de Apert representa una proporción pequeña pero constante en todas las series publicadas. Porque la misma mutación del gen FGFR2 actúa sobre dos procesos del desarrollo que, aunque ocurren en lugares distintos del embrión, comparten la misma vía molecular: la formación excesiva de hueso y la falta de separación entre los dedos. Sí puede serlo, ya que se transmite de forma autosómica dominante, pero en la práctica casi todos los casos surgen por una mutación nueva. Solo cuando uno de los progenitores tiene el síndrome existe un riesgo del 50 % de transmitirlo a cada hijo. Sí, y de forma notable. Las dos mutaciones responsables del síndrome de Apert se encuentran entre las de mayor tasa de aparición espontánea conocidas en el genoma humano, y esa tasa crece de forma marcada a medida que aumenta la edad paterna. En 1995, cuando Andrew Wilkie publicó el trabajo que localizó las mutaciones en el gen FGFR2, ochenta y nueve años después de que Eugène Apert describiera el cuadro clínico sin conocer todavía su causa. No. Ambos comparten el mismo gen, pero mutado en lugares distintos y con resultados clínicos diferentes. El rasgo que más los separa es la sindactilia, presente y a menudo grave en el síndrome de Apert, y prácticamente ausente en el de Crouzon.Qué es el síndrome de Apert
Genética: el gen FGFR2
Manifestaciones principales
Diferenciación con otras craneosinostosis sindrómicas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se afectan a la vez el cráneo y los dedos?
¿Es hereditario?
¿Tiene relación con la edad del padre?
¿Cuándo se descubrió el gen responsable?
¿Es lo mismo que el síndrome de Crouzon?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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