DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Costen
El síndrome de Costen es el nombre histórico de un cuadro de dolor facial, molestias óticas y ruidos articulares que el otorrinolaringólogo James B. Costen atribuyó en 1934 a un desplazamiento del cóndilo mandibular por pérdida de soporte dental posterior. La hipótesis anatómica que lo sustentaba se ha revisado a fondo desde entonces, y hoy el cuadro se integra en el grupo más amplio de los trastornos temporomandibulares. Lleva el apellido de James B. Costen, otorrinolaringólogo de San Luis, Misuri, que en 1934 publicó en los Anales de Otología, Rinología y Laringología una serie de once pacientes, nueve de ellos mujeres, con dolor de oído, acúfenos, cefalea, sensación de taponamiento auditivo, mareo y molestias en los senos paranasales. Todos compartían un rasgo dental: la pérdida de piezas molares posteriores. Costen observó que al corregir la mordida los síntomas remitían, y de ahí extrajo su hipótesis central: la falta de apoyo molar permite que la mandíbula se cierre en exceso y que el cóndilo se desplace hacia atrás y hacia arriba dentro de la fosa mandibular. Ese desplazamiento, sostenía, comprime estructuras vecinas: el nervio auriculotemporal, la cuerda del tímpano y la trompa de Eustaquio, lo que explicaría por qué un problema dental terminaba doliendo en el oído. La propuesta apareció en pleno auge de la otorrinolaringología como especialidad y encontró eco inmediato entre dentistas y médicos, hasta el punto de que unos años después el propio término síndrome de Costen ya circulaba de forma habitual en la literatura clínica. La compresión directa de esos nervios y de la trompa de Eustaquio por el cóndilo desplazado no resistió bien el escrutinio anatómico posterior. Ya en 1948 el anatomista Harry Sicher cuestionó que el espacio disponible en la fosa mandibular permitiera ese tipo de presión mecánica sobre estructuras situadas en un plano distinto. Con las décadas, la relación entre oclusión dental y síntomas óticos siguió documentándose en la clínica, pero dejó de explicarse por un mecanismo único de pinzamiento nervioso: hoy se apunta a la inervación compartida entre la articulación y el oído medio, a la tensión muscular referida y a cambios en la presión intratimpánica, entre otras vías. Cinco de sus once pacientes referían mareo, un síntoma que el propio Costen atribuyó a un cambio de presión en el oído medio que remitía al insuflar la trompa de Eustaquio: un dato que ilustra bien lo artesanal de su método diagnóstico. Nada de esto invalida la observación clínica de partida. La invalida como explicación mecánica única. La mayoría de los cuadros que Costen agrupó bajo su nombre se clasifican hoy dentro de los trastornos temporomandibulares, una categoría amplia que reúne alteraciones musculares, articulares y del disco articular de la articulación temporomandibular sin presuponer una causa dental única. El uso del epónimo ha decaído en la práctica clínica a medida que la oclusión perdió peso como explicación central de estos cuadros, aunque se mantiene vivo en la literatura histórica de la especialidad y en algunos textos que todavía lo emplean como sinónimo informal de disfunción temporomandibular de origen dental. Otorrinolaringólogo estadounidense, nacido en 1895 y fallecido en 1962, formado y en ejercicio en San Luis, Misuri. Publicó su serie de casos en 1934 y siguió defendiendo su hipótesis oclusal en trabajos posteriores durante buena parte de su carrera. No como entidad clínica activa. Los textos actuales de otorrinolaringología y de patología oral lo citan como antecedente histórico, no como criterio diagnóstico vigente. El trastorno temporomandibular es la categoría diagnóstica actual, sin atribuir una causa única. El síndrome de Costen es su antecesor histórico, ligado de forma estricta a una teoría oclusal que ya no se sostiene sin matices. Porque en su serie de once pacientes, la corrección de la mordida hacía remitir el dolor de oído y los acúfenos. De esa correlación clínica dedujo un mecanismo anatómico, la compresión nerviosa por desplazamiento del cóndilo, que con el tiempo resultó más difícil de sostener que la observación que lo había inspirado.Qué es el síndrome de Costen
La revisión de la hipótesis anatómica
Del epónimo a los trastornos temporomandibulares
Preguntas frecuentes
¿Quién fue James B. Costen?
¿Sigue usándose el diagnóstico de síndrome de Costen?
¿En qué se diferencia de un trastorno temporomandibular?
¿Por qué relacionó Costen los problemas de mordida con los síntomas de oído?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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