DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Goodpasture
El síndrome de Goodpasture, denominado en la nomenclatura actual enfermedad por anticuerpos antimembrana basal glomerular (anti-MBG), es una enfermedad autoinmune rara en la que el organismo produce autoanticuerpos contra el colágeno tipo IV de la membrana basal glomerular y alveolar. Se caracteriza por la combinación de glomerulonefritis rápidamente progresiva y hemorragia alveolar, con una incidencia estimada de 0,5 a 1,8 casos por millón de habitantes y año. El nombre rinde homenaje al patólogo estadounidense Ernest William Goodpasture (1886-1960), quien en 1919 describió el caso de un joven de dieciocho años que, poco después de recuperarse de una gripe, desarrolló de forma aguda hemoptisis y hematuria. Goodpasture documentó el cuadro anatomopatológico, pero no llegó a identificar el mecanismo inmunológico subyacente. Fueron Lerner, Glassock y Dixon quienes, en 1967, descubrieron los anticuerpos anti-MBG y demostraron que se depositaban de forma lineal sobre la membrana basal del glomérulo renal, lo que abrió la puerta a entender la enfermedad como un proceso mediado por autoanticuerpos. En la terminología contemporánea, "enfermedad por anticuerpos anti-MBG" es el término preferido para designar cualquier cuadro en el que estos anticuerpos estén presentes, ya sea con afectación renal aislada, pulmonar aislada o combinada. "Síndrome de Goodpasture" se reserva, en sentido estricto, para la forma clásica con afectación simultánea del riñón y el pulmón, aunque en la práctica ambas expresiones se emplean con frecuencia como sinónimos. El blanco de los autoanticuerpos es el dominio no colágeno carboxiterminal (NC1) de la cadena alfa3 del colágeno tipo IV. Esta cadena se expresa en concentraciones especialmente altas en dos localizaciones: la membrana basal de los capilares glomerulares del riñón y la de los capilares alveolares del pulmón. Por eso la enfermedad tiene un tropismo tan característico por estos dos órganos y no por otros. En condiciones normales, los epítopos de esta cadena permanecen ocultos dentro de la estructura del colágeno y no son accesibles al sistema inmunitario. Se cree que algún estímulo ambiental (una infección vírica de las vías respiratorias, la inhalación de disolventes de hidrocarburos, el humo de tabaco o ciertos agentes oxidantes) lesiona la membrana basal alveolar y expone esos epítopos. En personas con predisposición genética, sobre todo portadoras del alelo HLA-DRB1*1501, esa exposición desencadena la producción de anticuerpos IgG anti-MBG, que se depositan de forma lineal, activan el complemento y destruyen la barrera de filtración glomerular y la pared alveolar. La enfermedad presenta una distribución bimodal. El primer pico aparece en adultos jóvenes de entre 20 y 30 años, con predominio masculino y afectación pulmonar prominente. El segundo se observa a partir de los 60 años, con mayor incidencia en mujeres y una forma predominantemente renal. Representa entre el 1 % y el 5 % de todas las glomerulonefritis, pero constituye entre el 10 % y el 15 % de las glomerulonefritis extracapilares, las formas más agresivas de este grupo. No es la única enfermedad que combina afectación renal y pulmonar. Otras vasculitis de pequeño vaso, como la granulomatosis con poliangeítis o la poliangeítis microscópica, también causan glomerulonefritis crescéntica y hemorragia alveolar, pero su mecanismo es distinto: están mediadas por anticuerpos anticitoplasma de neutrófilo (ANCA), no por anticuerpos anti-MBG. La distinción importa porque el pronóstico y el abordaje difieren, aunque existe cierto solapamiento: hasta un tercio de los pacientes con enfermedad anti-MBG presenta también ANCA positivos. El lupus eritematoso sistémico puede producir un cuadro pulmonar-renal parecido, pero en ese caso los anticuerpos se dirigen contra antígenos nucleares, no contra la membrana basal, y el depósito en la biopsia renal es granular, no lineal. Esa diferencia en el patrón de inmunofluorescencia es uno de los criterios que separan ambas entidades. Fue un patólogo estadounidense de la Universidad de Vanderbilt, más conocido por sus contribuciones a la virología que por el síndrome que lleva su nombre. Desarrolló la técnica de cultivo de virus en embriones de pollo, decisiva para la producción de vacunas a gran escala. En 1919 publicó la descripción del caso clínico que se convertiría en el epónimo del síndrome, aunque no fue él quien identificó el mecanismo autoinmune. Son términos relacionados, aunque no idénticos, que en la práctica se usan de forma intercambiable. La enfermedad por anticuerpos anti-MBG abarca todo el espectro: formas solo renales, solo pulmonares o combinadas. "Síndrome de Goodpasture" designa, en sentido estricto, la forma clásica con afectación simultánea de riñón y pulmón. La tendencia actual en la literatura es usar "enfermedad anti-MBG" como denominación preferente. No se hereda como un trastorno mendeliano simple. Existe predisposición genética (el alelo HLA-DRB1*1501 aparece con frecuencia en los pacientes), pero para que la enfermedad se manifieste hace falta un desencadenante ambiental que exponga los epítopos de la cadena alfa3 del colágeno tipo IV. La mayoría de los portadores del alelo de susceptibilidad nunca desarrolla la enfermedad. Porque la cadena alfa3 del colágeno tipo IV se expresa de forma abundante casi en exclusiva en la membrana basal de los capilares glomerulares y alveolares. En otros tejidos, las membranas basales contienen otras cadenas de colágeno IV, alfa1 y alfa2 sobre todo, contra las que los anticuerpos anti-MBG no reaccionan.Qué es el síndrome de Goodpasture
El mecanismo: autoanticuerpos contra el colágeno tipo IV
Distribución por edad y frecuencia
Diferenciación con otros síndromes pulmonares-renales
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Ernest Goodpasture?
¿Es lo mismo "síndrome de Goodpasture" que "enfermedad anti-MBG"?
¿Es una enfermedad hereditaria?
¿Por qué solo afecta al riñón y al pulmón?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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