DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Klipper-Trenaunay-Weber
El síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber es una malformación vascular congénita que asocia una mancha en vino de Oporto, varices y otras malformaciones venosas o linfáticas, e hipertrofia asimétrica de hueso y tejido blando, casi siempre en una sola extremidad. El nombre agrupa en realidad dos descripciones históricas distintas, y buena parte de la literatura actual ha vuelto a separarlas. En 1900, el neurólogo Maurice Klippel y el médico parisino Paul Trénaunay publicaron en los Archives Générales de Médecine la descripción de dos pacientes con una tríada que bautizaron naevus variqueux ostéohypertrophique: una mancha vascular cutánea, varices congénitas y un crecimiento excesivo del hueso y el tejido blando de la extremidad afectada. Siete años más tarde, el médico británico Frederick Parkes Weber publicó casos con rasgos parecidos, pero en los que además existían fístulas arteriovenosas, comunicaciones anómalas entre arterias y venas ausentes en la serie original de Klippel y Trénaunay. Durante décadas, ambas descripciones se fundieron bajo el nombre combinado que da título a esta entrada. En 1965, el cirujano Samuel Lindenauer propuso separar de nuevo las dos entidades y reservar el nombre de síndrome de Parkes Weber para los casos con fístulas arteriovenosas. La distinción no fue solo terminológica: implica un mecanismo circulatorio distinto de base. La clasificación vigente de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Anomalías Vasculares define el síndrome de Klippel-Trenaunay como una malformación de bajo flujo: capilar, venosa y linfática, sin ninguna comunicación directa entre el sistema arterial y el venoso. El síndrome de Parkes Weber, en cambio, es de alto flujo, con múltiples fístulas arteriovenosas microscópicas repartidas por el miembro afectado que pueden llegar a sobrecargar el trabajo del corazón. Orphanet ha adoptado para el primero una denominación más descriptiva, malformación capilar-linfática-venosa de distribución segmentaria, que evita el peso de un epónimo triple y ya bastante cargado de historia. El origen del síndrome de Klippel-Trenaunay se ha ligado a variantes somáticas del gen PIK3CA, presentes solo en el tejido afectado y no en el resto del organismo: un mosaicismo genético que explica por qué la malformación queda circunscrita a una región del cuerpo en lugar de manifestarse de forma generalizada. El gen forma parte de la vía de señalización PI3K-AKT, implicada en el crecimiento y la proliferación celular, y su alteración sitúa a este síndrome dentro de un grupo más amplio conocido como espectro de sobrecrecimiento relacionado con PIK3CA. El síndrome de Parkes Weber sigue un camino genético distinto: en la mayoría de los casos se debe a variantes germinales del gen RASA1, y en una proporción menor, del gen EPHB4. El síndrome de Sturge-Weber comparte con este cuadro la mancha en vino de Oporto, pero la localiza en el territorio del nervio trigémino, en la cara, y la asocia a una angiomatosis de las meninges y a crisis convulsivas, sin la hipertrofia de la extremidad que define al síndrome de Klippel-Trenaunay. También conviene separarlo del síndrome de Proteus, causado por variantes del gen AKT1, y del síndrome CLOVES, ambos dentro del mismo espectro de sobrecrecimientos ligados a la vía PI3K-AKT pero con patrones de afectación corporal y hallazgos asociados diferentes. La distinción con el síndrome de Parkes Weber, con todo, es la que tiene más peso práctico, porque el flujo arteriovenoso cambia por completo el pronóstico circulatorio del miembro afectado. Las cifras publicadas son dispares. Algunas series sitúan la incidencia en torno a un caso por cada 100.000 nacimientos; otras la elevan a entre tres y cinco por cada 100.000. El miembro inferior se ve afectado en aproximadamente el 95% de los casos, casi siempre de forma unilateral. Porque combina dos descripciones separadas por siete años. Klippel y Trénaunay publicaron la primera en 1900; Weber, la segunda, en 1907. Ambas se fusionaron en la práctica clínica bajo un solo nombre compuesto, aunque hoy se tiende a distinguirlas de nuevo. No, aunque comparten el mismo origen histórico y una tríada de hallazgos muy parecida. La diferencia decisiva está en el tipo de vaso implicado: en el síndrome de Klippel-Trenaunay no hay comunicación entre arterias y venas, mientras que en el de Parkes Weber sí la hay, y de forma múltiple. Esa diferencia de flujo tiene consecuencias genéticas, PIK3CA frente a RASA1 o EPHB4, y también de seguimiento, porque las fístulas arteriovenosas pueden progresar de un modo que las malformaciones puramente venosas no siguen. Muchos casos descritos como Klippel-Trenaunay-Weber antes de 1965 corresponderían hoy, según los criterios actuales, a una u otra de las dos entidades por separado. Casi nunca. La mutación de PIK3CA que subyace a la mayoría de los casos aparece después de la fecundación, en una célula del embrión, y solo afecta a los tejidos que descienden de ella. No suele transmitirse a la descendencia. No siempre, aunque es la localización más frecuente con diferencia. El brazo, el tronco o, más raramente, varias regiones del cuerpo a la vez pueden verse implicados, según en qué momento del desarrollo embrionario se produjo la mutación somática.Qué es el síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber
Malformación de bajo flujo frente a malformación de alto flujo
Genética
Diferenciación con otras malformaciones vasculares congénitas
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Por qué el nombre incluye tres apellidos?
¿Es lo mismo que el síndrome de Parkes Weber?
¿Se hereda?
¿Afecta siempre a una pierna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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