DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Lermoyez
El síndrome de Lermoyez es una variante infrecuente del hidrops endolinfático en la que la pérdida auditiva y el acúfeno preceden a la crisis de vértigo, y la audición mejora una vez que el vértigo aparece. Es el orden inverso al que suele seguir la enfermedad de Ménière, con la que comparte buena parte de su mecanismo. El otorrinolaringólogo francés Marcel Lermoyez lo describió en 1919 en un breve artículo titulado, en su idioma original, «Le vertige qui fait entendre»: el vértigo que hace oír. El título resume bien la paradoja clínica que da nombre al cuadro. Lermoyez había estudiado en Viena con Adam Politzer, una de las figuras que fundaron la otología moderna, y a su regreso a Francia contribuyó a levantar lo que se conoció como la escuela francesa de otorrinolaringología. La secuencia típica empieza con un empeoramiento progresivo de la audición, acompañado de acúfeno o sensación de taponamiento, que puede prolongarse durante horas o días. La crisis de vértigo, brusca e intensa, marca el final de ese deterioro. Tras ella, y de forma paradójica, la audición mejora, a veces de manera notable. Lermoyez interpretó este alivio como el resultado de una descompresión súbita del oído interno. La hipótesis clásica habla de un espasmo de los vasos laberínticos que cede bruscamente con el episodio vertiginoso. Un estudio japonés que revisó siete pacientes a lo largo de veinticinco años propuso un mecanismo distinto: el desplazamiento de otoconias del sáculo que obstruyen de forma transitoria el conducto reuniens, la vía que comunica el sáculo con el conducto coclear. Ninguna de las dos explicaciones se ha impuesto de forma definitiva. El fenómeno se enmarca dentro del hidrops endolinfático, el mismo trastorno de base que sustenta la enfermedad de Ménière, cuyo mecanismo de fondo puede consultarse en esa entrada. Es una entidad rara incluso dentro de la ya de por sí infrecuente patología del hidrops: se ha calculado una prevalencia relativa de apenas un 0,2% respecto a la enfermedad de Ménière. Afecta algo más a varones, con una edad media de aparición en torno a los cincuenta años, aunque se han descrito casos entre los veintisiete y los ochenta y cinco. La secuencia temporal es la clave diferencial. En la enfermedad de Ménière, la pérdida de audición y el vértigo coexisten durante la crisis y tienden a empeorar juntos con el paso de los años. En el síndrome de Lermoyez ocurre lo contrario: el vértigo marca el punto de inflexión hacia la mejoría auditiva, no hacia su deterioro. Esta particularidad ha llevado a buena parte de la otología a considerarlo una variante o una fase atípica de la enfermedad de Ménière, más que una entidad genuinamente independiente; de hecho, no es raro que un mismo paciente presente Lermoyez en un oído y Ménière clásica en el otro a lo largo de su evolución. No hay una respuesta cerrada. La explicación de Lermoyez, una liberación brusca de presión en el oído interno, sigue citándose junto a teorías más recientes. Un estudio que siguió a siete pacientes durante veinticinco años propuso que unas otoconias desprendidas del sáculo bloquean de forma pasajera el conducto que lo comunica con la cóclea, y que el propio episodio de vértigo despeja esa obstrucción. Ninguna de las dos explicaciones cuenta con respaldo suficiente para descartar la otra, y es posible que distintos pacientes respondan a mecanismos distintos. Depende de a quién se pregunte. La mayoría lo trata como una variante, no como una entidad aparte. Muy pocos. Una revisión sistemática publicada en 2025 reunió cincuenta y tres casos individuales recogidos en poco más de un siglo de literatura médica, lo que da idea de su rareza.Qué es el síndrome de Lermoyez
Mecanismo y estado nosológico actual
Diferenciación con la enfermedad de Ménière
Preguntas frecuentes
¿Por qué mejora la audición después del vértigo?
¿Es una enfermedad distinta de la de Ménière?
¿Cuántos casos se han descrito?
Referencias
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