DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Russell-Silver
El síndrome de Russell-Silver es un trastorno congénito de la impronta genética que restringe el crecimiento antes y después del nacimiento, con una cara triangular característica y, en buena parte de los casos, asimetría entre ambos lados del cuerpo. Pertenece a un grupo de enfermedades causadas por alteraciones en la regulación de genes ligados al origen parental del cromosoma, del que el síndrome de Beckwith-Wiedemann es, en cierto modo, la imagen invertida. El pediatra estadounidense Henry Silver lo describió en 1953; un año después, el genetista británico Alexander Russell publicó una serie de cinco casos con el mismo cuadro, y desde entonces ambos apellidos viajan juntos, aunque en distinto orden según la fuente. La literatura estadounidense tiende a escribirlo Silver-Russell; en España y buena parte de Europa se prefiere Russell-Silver. No hay una versión oficial: los dos nombres conviven sin que ninguna sociedad científica haya zanjado la prioridad. La causa más frecuente, presente en algo más de un tercio y hasta dos tercios de los casos según las series, es la pérdida de metilación en una región reguladora del cromosoma 11p15 que controla la actividad de los genes H19 e IGF2. En condiciones normales, solo la copia paterna de IGF2 se expresa; cuando esa marca epigenética se borra, el gen deja de producir suficiente factor de crecimiento y el desarrollo prenatal y posnatal se frena. Una proporción menor, en torno al 10% de los casos, se debe a disomía uniparental materna del cromosoma 7: el niño hereda las dos copias de ese cromosoma de la madre, sin ninguna del padre, lo que también altera el equilibrio de genes sometidos a impronta. En casos raros aparecen mutaciones puntuales en los genes CDKN1C, IGF2, HMGA2 o PLAG1. Entre un 30% y un 40% de los pacientes con un cuadro clínico compatible no llegan a tener un diagnóstico molecular confirmado, pese a las pruebas actuales. Casi siempre son esporádicos, sin nadie más en la familia afectado. La misma región del cromosoma 11p15 que restringe el crecimiento en el síndrome de Russell-Silver, cuando se altera en el sentido contrario, con exceso de metilación o con una duplicación que multiplica la dosis de IGF2, produce el cuadro opuesto: el síndrome de Beckwith-Wiedemann, caracterizado por sobrecrecimiento en lugar de restricción. Ambos trastornos comparten locus genético y mecanismo de impronta, pero producen fenotipos prácticamente opuestos. Conviene distinguirlo también del retraso de crecimiento constitucional, una variante normal del desarrollo sin causa genética identificable, sin asimetría corporal ni rasgos faciales distintivos, y en la que la talla se recupera de forma espontánea durante la adolescencia. El síndrome de Russell-Silver no sigue ese patrón de recuperación. El perímetro cefálico se desarrolla con normalidad mientras el resto del cuerpo crece poco, lo que da la impresión de una cabeza desproporcionadamente grande, la llamada macrocefalia relativa. La cara adopta una forma triangular, con la frente prominente, el mentón pequeño y puntiagudo y las comisuras de la boca dirigidas hacia abajo. La asimetría, cuando está presente, puede afectar a un brazo, una pierna o medio cuerpo, y no siempre es evidente al nacer. Otros hallazgos frecuentes son la clinodactilia del quinto dedo, los dedos cortos y cierto grado de escoliosis. Las estimaciones de prevalencia varían mucho de una serie a otra, entre 1 de cada 30.000 y 1 de cada 100.000 nacimientos, sin diferencias entre sexos. La amplitud del rango refleja, sobre todo, la dificultad para reconocer las formas más leves del espectro, cuyo fenotipo se solapa con el de otros niños simplemente pequeños para su edad gestacional. Porque Henry Silver y Alexander Russell lo describieron por separado, con un año de diferencia, sin conocer el trabajo del otro. Ninguna autoridad científica ha impuesto un orden único, así que ambas formas siguen usándose según la tradición de cada país. Rara vez. La inmensa mayoría de los casos son de novo, es decir, aparecen sin antecedentes familiares. Solo en familias muy concretas, con una alteración genética conocida, se ha descrito un patrón de herencia autosómica dominante. Comparten la misma región cromosómica y el mismo tipo de mecanismo, la impronta genética, pero con efecto contrario: donde uno restringe el crecimiento, el otro lo dispara. Se les ha llegado a describir como trastornos en espejo. No necesariamente. Ser pequeño para la edad gestacional es un hallazgo del parto que puede tener causas muy diversas, desde placentarias hasta simplemente constitucionales. El síndrome de Russell-Silver es una de esas causas, la de origen genético por impronta, y se acompaña de rasgos faciales y de asimetría que no aparecen en el resto. En general no. La mayoría de los niños tiene una inteligencia dentro de la normalidad, aunque algunos presentan cierto retraso en el desarrollo motor o del lenguaje.Qué es el síndrome de Russell-Silver
Mecanismo genético
Diferenciación con otros trastornos del crecimiento
Manifestaciones características
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué el síndrome tiene dos nombres distintos?
¿Se hereda?
¿Qué relación tiene con el síndrome de Beckwith-Wiedemann?
¿Es lo mismo que ser pequeño para la edad gestacional sin más?
¿Afecta al desarrollo intelectual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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