DICCIONARIO MÉDICO
Subdural
Subdural califica lo que se sitúa en el espacio virtual comprendido entre la duramadre y la aracnoides, las dos meninges más externas que envuelven el encéfalo y la médula espinal. El término aparece sobre todo asociado a procesos que ocupan ese plano, como el hematoma o el absceso subdurales, y a la propia región anatómica que lo delimita. La palabra une el prefijo latino sub, bajo, con dura mater, "madre dura", nombre que los anatomistas medievales dieron a la meninge más externa y resistente. La expresión latina es, a su vez, traducción literal de una fórmula árabe que designaba esa membrana como la "madre gruesa" del cerebro, herencia del árabe medieval en el vocabulario anatómico que llegó a Occidente a través de las traducciones de Constantino el Africano. Subdural nombra, por tanto, lo que queda inmediatamente bajo esa membrana. Para el detalle de su composición y de sus dos hojas, la perióstica y la meníngea, puede consultarse la entrada duramadre. En condiciones normales, la duramadre y la aracnoides permanecen prácticamente en contacto, de modo que el espacio subdural es más una posibilidad anatómica que una cavidad real. Se convierte en un espacio efectivo cuando algo se acumula entre ambas membranas y las separa: sangre, en el hematoma subdural; pus, en el empiema subdural; o, con menor frecuencia, líquido cefalorraquídeo. Las venas puente, que atraviesan ese plano camino de los senos venosos durales, son especialmente vulnerables cuando el encéfalo se desplaza con brusquedad dentro del cráneo. Es el mecanismo dominante. El diccionario recoge cada uno de estos procesos por separado, con más detalle sobre su mecanismo y su evolución, en la entrada espacio subdural. Conviene no confundir el plano subdural con otros dos que se nombran de forma parecida. El espacio subaracnoideo queda un nivel más adentro, entre la aracnoides y la piamadre; ese sí permanece ocupado de forma constante por líquido cefalorraquídeo. El espacio epidural se sitúa por fuera de la duramadre: en el cráneo apenas existe, porque la duramadre se adhiere al hueso, pero en el canal vertebral es un espacio real, el que se aprovecha para la anestesia epidural. Del latín sub, bajo, y dura mater, la meninge externa. El nombre describe una posición, no una enfermedad: solo se asocia a un proceso patológico cuando acompaña a otra palabra, como en hematoma subdural. No. Ambos ocupan el mismo espacio anatómico, pero el contenido es distinto (sangre en un caso, pus en el otro), con causas, evolución y urgencia clínica también distintas. El diccionario dedica una entrada propia a cada uno. Porque con la edad el cerebro se atrofia ligeramente y se aleja de la pared craneal. Las venas que salvan esa distancia se estiran más y toleran peor un golpe o una sacudida, incluso uno que la persona apenas recuerde. Son las venas que conectan la superficie del cerebro con los grandes senos venosos alojados en los pliegues de la duramadre, y para llegar hasta ellos atraviesan el espacio subdural. Su pared es más fina que la de otras venas cerebrales y carecen del sostén que les daría estar rodeadas de tejido firme en todo su trayecto. Cuando el encéfalo se mueve con brusquedad dentro del cráneo, por una caída o un golpe, estas venas pueden estirarse más allá de su límite y romperse, liberando sangre en el espacio que da nombre a esta entrada. Es el mecanismo que subyace a la mayoría de los hematomas subdurales, tanto en el traumatismo grave del adulto joven como en la caída aparentemente trivial de la persona mayor.Qué es subdural
El espacio subdural y sus procesos asociados
Subdural frente a otros planos meníngeos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra subdural?
¿Es lo mismo hematoma subdural que absceso subdural?
¿Por qué las personas mayores tienen más hematomas subdurales?
¿Qué son las venas puente y por qué son tan relevantes en este contexto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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