DICCIONARIO MÉDICO
Suero
El suero es un término con varias acepciones médicas: designa a la vez el suero sanguíneo (la parte líquida que queda de la sangre tras la coagulación), el suero salino o fisiológico (la solución que se administra por vía intravenosa) y los sueros inmunes o antisueros (preparados que aportan anticuerpos ya formados). Las tres cosas comparten nombre y poco más. «Suero» es una de esas palabras a las que la medicina ha ido sumando significados sin depurar los anteriores. Según el contexto, puede referirse a la fracción líquida de la sangre, a una solución salina de uso clínico o a un preparado biológico cargado de anticuerpos. No son sinónimos entre sí. El origen está en el latín serum, la voz con la que se nombraba el suero de la leche: el líquido que queda al cuajarse o al elaborar queso. De ahí pasó, por parentesco directo, al francés sérum, al italiano siero y al portugués soro; «suero» y el cultismo «sérum» (el de la cosmética, tomado más tarde por vía francesa) son, en realidad, dos formas distintas de la misma palabra latina. La Real Academia Española apunta además que la voz castellana podría proceder de una forma prerromana, *sŏrus, emparentada con ese serum latino. El salto al cuerpo humano se hizo por analogía. Cuando la sangre coagula, sobre el coágulo queda un líquido claro; por su parecido con la leche cortada, se le dio el mismo nombre. El sentido de «solución inyectable» es posterior y ajeno a la sangre: la propia Academia recoge la entrada «suero medicinal», que cubre tanto las disoluciones de sales con fin curativo como los preparados de anticuerpos para inmunizar. Nada de esto guarda relación con la leche original, más allá del nombre heredado. En medicina conviene separar tres usos que se confunden con facilidad. El suero sanguíneo es el que manejan a diario los laboratorios: la parte líquida que se obtiene de la sangre después de dejarla coagular, sobre la que se miden proteínas, electrolitos y anticuerpos. Muy distinto es el suero fisiológico, a lo que casi todo el mundo alude cuando habla del «suero» del gotero. No procede de la sangre: se fabrica disolviendo sal en agua en una proporción parecida a la del plasma, y se usa en un número largo de situaciones clínicas, descritas en su propia entrada. Por último, en inmunología se habla de sueros inmunes o antisueros: preparados que ya contienen anticuerpos formados y que se administran para neutralizar una toxina o un veneno. La seroterapia que se apoya en ellos es una forma de inmunización pasiva: el organismo recibe defensas ya fabricadas, en vez de producirlas él mismo. La confusión más frecuente enfrenta el suero con el plasma. Ambos son la fase líquida de la sangre, pero se obtienen de forma distinta. Para el plasma se añade a la muestra un anticoagulante, así que conserva el fibrinógeno y el resto de la maquinaria de la coagulación. El suero es justo lo que queda cuando esa maquinaria ya ha actuado: el fibrinógeno se ha gastado en formar el coágulo, de modo que no aparece. Esa ausencia es la que los separa. Otra confusión, más cotidiana, junta el suero sanguíneo con el suero salino. Comparten el nombre y poco más: uno sale del propio cuerpo y se analiza en el laboratorio; el otro se fabrica y se introduce en el organismo. Que ambos se llamen «suero» es un cruce del idioma, no un parentesco real entre ambos líquidos. Del latín serum, que nombraba el suero de la leche, el líquido que queda al cuajarse. El significado sanguíneo es una extensión posterior, nacida del parecido entre la leche cortada y la sangre coagulada; el sentido de solución inyectable, más tardío aún, no tiene relación con ninguno de los dos. No. Es una solución de agua con sal, o con glucosa, preparada en el laboratorio farmacéutico. No procede de ninguna donación de sangre ni la contiene, y los detalles de su composición están en la entrada del suero fisiológico. No, y la confusión es habitual precisamente por el nombre compartido. El de la analítica es la parte líquida de la propia sangre del paciente, separada en el laboratorio una vez ha coagulado la muestra. El que se pone por vena es una solución fabricada, ajena por completo a la sangre. Se parecen, pero no. La diferencia está en el fibrinógeno, la proteína que forma el coágulo: el plasma la conserva, porque se obtiene con un anticoagulante que impide coagular la muestra; el suero no, porque se deja coagular antes de separarlo.Qué es el suero
Las acepciones médicas de «suero»
Diferenciación: suero, plasma y solución salina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «suero»?
¿El suero que se pone en el gotero es sangre?
¿Es lo mismo el suero de una analítica que el que se administra por vena?
¿Suero y plasma son lo mismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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