DICCIONARIO MÉDICO
Termocoagulación del trigémino
La termocoagulación del trigémino es un procedimiento percutáneo que aplica calor por radiofrecuencia sobre el ganglio de Gasser para lesionar de forma selectiva las fibras nerviosas responsables del dolor en la neuralgia del trigémino. Se accede al ganglio a través del agujero oval, en la base del cráneo, sin necesidad de craneotomía. El nombre combina el griego θερμός (thermós, "caliente") con el latín coagulare ("cuajar"), y designa aquí una variante muy concreta de la termocoagulación general: la que se aplica al ganglio de Gasser, la estructura donde convergen las fibras sensitivas del nervio trigémino antes de dividirse en sus tres ramas. La técnica se describió en 1974, cuando William Sweet y John Wepsic publicaron en el Journal of Neurosurgery un método de termocoagulación controlada del ganglio y las raicillas trigeminales para la destrucción diferencial de las fibras del dolor. El acceso percutáneo al agujero oval que emplearon, sin embargo, es anterior: lo describió F. Härtel en 1912, en dos publicaciones que establecieron la trayectoria directa entre el maxilar y la mandíbula hasta la cavidad de Meckel. Esa vía de entrada, común a las tres técnicas percutáneas dirigidas al ganglio de Gasser, se conoce todavía hoy como técnica de Härtel. El fundamento de la técnica descansa en una diferencia física entre los tipos de fibra nerviosa: las fibras finas, poco o nada mielinizadas (A-delta y C), que transmiten el dolor, resultan más sensibles al calor que las fibras gruesas y muy mielinizadas (A-alfa y A-beta), encargadas del tacto. Graduando con cuidado la temperatura del electrodo es posible destruir las primeras conservando buena parte de la función de las segundas, algo que una lesión indiscriminada no permitiría. Para lograr esa selectividad, el neurocirujano necesita comprobar en qué rama exacta se sitúa la punta del electrodo antes de aplicar la lesión definitiva. Eso exige estimular eléctricamente el nervio y preguntar al paciente qué siente, de modo que el procedimiento se realiza con sedación superficial: el paciente permanece despierto, o se le despierta parcialmente, durante esa fase de comprobación. Junto a la termocoagulación, existen otras dos vías percutáneas clásicas para tratar el mismo ganglio: la inyección de glicerol en la cisterna trigeminal, descrita por Håkanson en 1981, y la microcompresión del ganglio de Gasser con catéter de balón, descrita por Mullan y Lichtor en 1983. Las tres comparten el mismo acceso a través del agujero oval, pero cada una destruye el tejido nervioso por un mecanismo distinto: calor, una sustancia química o presión mecánica directa. Solo la termocoagulación exige la fase de estimulación con el paciente semidespierto que se ha descrito más arriba. A través del agujero oval, un orificio situado en la base del cráneo por el que también sale la rama mandibular del trigémino. La aguja se introduce desde la mejilla siguiendo la trayectoria que describió Härtel en 1912. William Sweet y John Wepsic, neurocirujanos del Massachusetts General Hospital, en un artículo publicado en 1974 en el Journal of Neurosurgery. No. Comparte el mismo acceso percutáneo con la inyección de glicerol y con la microcompresión con balón, aunque cada una actúa por un mecanismo distinto. Porque antes de producir la lesión definitiva el cirujano estimula eléctricamente el nervio para confirmar, con la respuesta del propio paciente, que el electrodo está en la rama correcta.Qué es la termocoagulación del trigémino
Mecanismo de la lesión selectiva
Diferenciación con otras técnicas percutáneas sobre el ganglio
Preguntas frecuentes
¿Por dónde se accede al ganglio de Gasser?
¿Quién describió por primera vez la técnica?
¿Es la única forma de tratar el ganglio de Gasser sin cirugía abierta?
¿Por qué es necesario que el paciente esté parcialmente despierto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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