DICCIONARIO MÉDICO
Tipificación de los grupos sanguíneos
La tipificación de grupos sanguíneos es la técnica de laboratorio que determina qué antígenos porta un individuo en la membrana de sus glóbulos rojos, principalmente los del sistema ABO y el factor Rh, mediante reacciones de aglutinación frente a sueros de especificidad conocida. Es el paso previo obligado a cualquier transfusión o trasplante. "Tipificar" viene de "tipo", del griego τύπος (týpos, "molde"), y se emplea desde finales del siglo XIX para clasificar a los individuos según un patrón compartido. Aplicado a la sangre, consiste en enfrentar los glóbulos rojos de una persona a sueros que contienen anticuerpos conocidos y observar si se produce aglutinación, el agrupamiento visible de hematíes que delata la presencia del antígeno eritrocitario correspondiente. La técnica no crea la información, se limita a revelarla: los antígenos ya estaban ahí, determinados desde el nacimiento. Karl Landsteiner sentó las bases del procedimiento en Viena entre 1900 y 1901. Mezcló muestras de sangre de sus propios colaboradores y observó que unas combinaciones se aglutinaban y otras no; de ahí dedujo la existencia de tres grupos, A, B y O, a los que en 1902 sus discípulos Alfred von Decastello y Adriano Sturli añadieron un cuarto, el AB. Aquel experimento, hecho con nada más que sangre, un portaobjetos y paciencia, es en esencia el mismo principio que sigue empleando la tipificación actual: enfrentar antígeno y anticuerpo y leer el resultado en la reacción visible. En la práctica de laboratorio, un resultado fiable exige comprobarlo por partida doble. La tipificación directa mezcla los glóbulos rojos del paciente con sueros anti-A y anti-B de especificidad conocida y observa cuál de ellos aglutina. La tipificación inversa hace el camino contrario: enfrenta el suero del propio paciente, que contiene sus isoanticuerpos naturales, con glóbulos rojos de tipo A y B ya conocidos. Un resultado del sistema ABO solo se acepta cuando ambas pruebas coinciden entre sí, algo que no ocurre con el factor Rh, cuyos anticuerpos no aparecen de forma espontánea y por tanto no admiten esa doble verificación. Durante décadas, la aglutinación se leyó a simple vista sobre una lámina de vidrio o en un tubo de ensayo centrifugado, un método barato pero dependiente de la interpretación del técnico. La transformación llegó en 1985, cuando Yves Lapierre, en Lyon, describió una tarjeta con microtubos rellenos de un gel poroso mezclado con el reactivo. Al centrifugar la muestra, los hematíes aglutinados quedan retenidos en la parte alta del gel, mientras que los que no reaccionan atraviesan la columna y forman un sedimento compacto en el fondo. Lapierre y su equipo publicaron los resultados en la revista Transfusion en 1990, y el llamado test en gel se extendió con rapidez porque estandarizaba la lectura y reducía la variabilidad entre operadores. Hoy convive con sistemas automatizados que procesan la tarjeta y registran el resultado sin intervención manual. Tipificar y compatibilizar no son la misma operación. La tipificación establece el grupo sanguíneo de una persona de forma aislada. La prueba cruzada, en cambio, enfrenta directamente el suero de un receptor concreto con los glóbulos rojos de una unidad de sangre concreta, justo antes de la transfusión, para detectar anticuerpos irregulares que la tipificación por sí sola no revelaría. Porque el sistema ABO es el único en el que el propio suero del paciente contiene anticuerpos contra los antígenos que no posee, así que la tipificación directa e inversa funcionan como control mutuo. Una discrepancia entre ambas obliga a repetir el estudio antes de dar el grupo por válido. Cada vez menos en los bancos de sangre hospitalarios, donde ha sido sustituida por la técnica en gel o por sistemas automatizados. Sigue teniendo utilidad en pruebas rápidas de urgencia. Desde 1985, cuando Yves Lapierre lo presentó en un congreso internacional de transfusión sanguínea en Lyon; el artículo con los datos completos se publicó cinco años después. No de forma general. El genotipado molecular resulta útil en casos concretos, como pacientes politransfundidos o embarazos con riesgo de incompatibilidad, pero la serología sigue siendo el método de referencia para la práctica transfusional habitual. Sí. Puede extenderse a sistemas como Kell, Duffy o Kidd cuando la situación clínica lo requiere, aunque en la práctica rutinaria el estudio se limita casi siempre a ABO y Rh.Qué es la tipificación de grupos sanguíneos
El origen del método
Tipificación directa e inversa
De la lámina de vidrio a la columna de gel
Diferencia con la prueba cruzada
Preguntas frecuentes
¿Por qué se comprueba el grupo sanguíneo dos veces en cada análisis?
¿Se sigue usando la lámina de vidrio?
¿Desde qué año existe el test en gel?
¿Puede la tipificación por genotipo sustituir a la serología?
¿La tipificación determina también otros sistemas además del ABO y el Rh?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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