DICCIONARIO MÉDICO
Tofo
El tofo es un depósito sólido de cristales de urato monosódico en los tejidos blandos, propio de las fases avanzadas y mal controladas de la gota. A diferencia de la artritis gotosa, que es un episodio inflamatorio agudo dentro de la articulación, el tofo es una acumulación crónica que se instala fuera de ella, en la piel y en el tejido conectivo circundante. La palabra procede del latín tofus o tophus, nombre de un tipo de piedra caliza, porosa y de color blanquecino, la misma que en español conocemos como toba. El nombre médico se tomó por analogía visual: el material que se extrae de un tofo, blanquecino y de consistencia pastosa o granulosa, recuerda a esa roca. El depósito se forma cuando la hiperuricemia se mantiene el tiempo suficiente para que el urato disuelto en la sangre supere su punto de saturación y precipite en forma de cristales. Estos se depositan con preferencia en zonas de temperatura algo más baja que la corporal central, como el pabellón de la oreja, el tejido periarticular, los tendones o las bursas, donde la solubilidad del urato disminuye. Un tofo no es un simple cúmulo inerte de cristales. Alrededor del núcleo cristalino se organiza una reacción de cuerpo extraño, con macrófagos y células gigantes multinucleadas dispuestos en una zona celular, rodeada a su vez por una capa de tejido fibroso y vascular. Ese armazón inflamatorio crónico es, en buena medida, responsable de la erosión ósea que puede acompañar a los tofos de larga evolución. El primero en observar el interior de un tofo bajo el microscopio fue Antonie van Leeuwenhoek, en 1679, aunque no llegó a identificar de qué sustancia estaban hechos los cristales alargados que describió. Hubo que esperar más de un siglo: en 1797, el químico inglés William Hyde Wollaston demostró la presencia de ácido úrico en un tofo, tomado, según cuentan sus biógrafos, de su propia oreja. La confirmación experimental del vínculo entre el ácido úrico y la enfermedad tardaría todavía medio siglo más, hasta los trabajos de Alfred Baring Garrod a mediados del siglo XIX. Hoy, la identificación de cristales de urato monosódico bajo un microscopio de luz polarizada sigue siendo el criterio de referencia para confirmar el diagnóstico de gota, y un tofo accesible es, a menudo, la fuente más cómoda para obtener esa muestra. Clínicamente, un tofo puede parecerse mucho a un nódulo reumatoide, la lesión característica de la artritis reumatoide, y ambos aparecen a menudo en localizaciones parecidas, como el codo. La distinción definitiva es histológica: el nódulo reumatoide es una zona de necrosis fibrinoide rodeada de histiocitos en empalizada, sin cristales; el tofo, en cambio, tiene en su centro el propio cristal de urato, ausente por completo en el nódulo reumatoide. Ante la duda, el estudio de birrefringencia resuelve la controversia con rapidez. Del latín tofus, nombre de una piedra caliza porosa y blanquecina, la toba. El material del depósito recuerda, por su aspecto, a esa roca. No. La gota es la enfermedad; el tofo, una de sus posibles manifestaciones, y solo en las fases más avanzadas o peor controladas. Antonie van Leeuwenhoek los observó al microscopio en 1679, aunque desconocía su composición. Fue William Hyde Wollaston quien, en 1797, identificó químicamente el ácido úrico en un tofo tomado de su propia oreja. Sí, sobre todo con el nódulo reumatoide, que ocupa localizaciones parecidas. La diferencia se establece por microscopía: solo el tofo contiene cristales de urato.Qué es el tofo
Cómo se organiza el depósito
Del hallazgo casual a la prueba diagnóstica
Con qué se puede confundir
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra tofo?
¿Es lo mismo un tofo que la gota?
¿Quién descubrió los cristales del tofo?
¿Puede confundirse un tofo con otra lesión?
Referencias
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