DICCIONARIO MÉDICO
Tracción esquelética
La tracción esquelética es la aplicación de una fuerza de tracción anclada directamente en el hueso, mediante un clavo o un alambre que lo atraviesa, para reducir o mantener alineada una fractura. A diferencia de la tracción cutánea, no depende de la piel para transmitir la fuerza y tolera pesos mucho mayores. Tracción viene del latín trahere, tirar; esquelética, del griego skeletós, desecado, referido al armazón óseo del cuerpo. El nombre describe con precisión el punto de anclaje: un clavo metálico (tipo Steinmann) o un alambre fino (tipo Kirschner) perfora el hueso de lado a lado, por delante o por detrás del foco de fractura, y de sus extremos cuelga un estribo al que se sujetan las pesas. La fuerza necesaria suele calcularse en torno al 10 % del peso corporal del paciente, muy por encima del límite que soportaría la piel sola. Esa capacidad es precisamente lo que la hace válida para fracturas complejas del fémur, la tibia o la pelvis, donde una tracción cutánea resultaría insuficiente o directamente perjudicial para el tejido. El cirujano boloñés Alessandro Codivilla describió en 1903 y 1904 la primera técnica de tracción esquelética continua, con un alambre grueso pasado por el calcáneo y sujeto a un peso, pensada originalmente para alargar el fémur. Su compatriota, el cirujano suizo Fritz Steinmann, popularizó en 1907 el clavo metálico que aún lleva su nombre, más sencillo de colocar que el alambre de Codivilla. La extensión de Codivilla se conserva hoy en el diccionario como el nombre propio de aquel primer dispositivo. Según el punto contra el que trabaja, se distingue la tracción fija, que tira contra un soporte rígido como la férula de Thomas, de la tracción deslizante o balanceada, en la que es el propio peso del cuerpo del paciente, inclinando la cama, el que hace de contrapeso. Ambas variantes conviven en la práctica ortopédica según la fractura y la constitución del paciente. El precio de esa mayor capacidad de carga es la invasividad: al atravesar la piel, el trayecto del clavo queda expuesto a la infección, la complicación más frecuente y la razón por la que exige cuidados de enfermería más estrechos que la modalidad cutánea. Por fidelidad al término griego skeletós, ya asentado en la nomenclatura anatómica antes de que existiera esta técnica; ósea habría sido igual de correcto, pero no es la forma que cuajó en la literatura médica. Alessandro Codivilla, en Bolonia, en 1903 y 1904, aunque el instrumental que se sigue usando debe más al clavo de Steinmann, publicado en 1907, y al alambre de Kirschner, de las décadas siguientes. El propio anclaje sí es más invasivo, aunque una vez colocado el clavo suele tolerarse bien; el riesgo que cambia de forma notable es el de infección en el trayecto óseo. No necesariamente. En muchos casos actúa como puente hasta que las condiciones del paciente permiten una cirugía, sea reducción abierta o fijación externa.Qué es la tracción esquelética
Origen y evolución del método
Cómo se clasifica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama esquelética y no ósea?
¿Quién la inventó?
¿Duele más que la tracción cutánea?
¿Se usa siempre hasta la curación completa?
Referencias
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