DICCIONARIO MÉDICO

Trastorno de somatización

El trastorno de somatización fue, entre 1980 y 2013, la etiqueta diagnóstica que agrupaba los cuadros de múltiples síntomas físicos crónicos sin causa orgánica que los explicara, con inicio antes de los 30 años. Es una categoría ya retirada de los manuales vigentes, aunque su historia explica buena parte del vocabulario que todavía se usa hoy en este terreno.

Qué es el trastorno de somatización

Conviene no confundirlo con la somatización, el mecanismo general por el que un malestar psíquico se expresa en forma de molestias corporales. El trastorno de somatización, en cambio, fue una etiqueta diagnóstica concreta, con criterios numéricos y un lugar fijo en el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría: exigía un mínimo de síntomas repartidos entre varios sistemas del organismo, no uno solo.

Del síndrome de Briquet al DSM-III

El origen del concepto se remonta a Paul Briquet, médico francés que en 1859 revisó con rigor inusual para su época los casos de histeria que llegaban a su servicio. Un siglo después, un grupo de la Universidad de Washington en San Luis, encabezado por Perley y Guze, retomó sus descripciones y en 1962 propuso unos criterios operativos que bautizaron, en su honor, como síndrome de Briquet: al menos 25 de 59 síntomas médicamente inexplicados posibles, distribuidos en 9 de 10 grupos orgánicos, con un curso crónico iniciado antes de los 35 años.

Cuando el DSM-III llegó en 1980, adoptó una versión simplificada de esos criterios y descartó el apellido de Briquet. Nacía así, con nombre nuevo, el trastorno de somatización. Los estudios de la propia escuela de San Luis habían fijado su prevalencia entre el 1 % y el 2 % de las mujeres, con un patrón familiar que afectaba a entre el 10 % y el 20 % de los familiares de primer grado.

De categoría propia a especificador

El DSM-IV, en 1994, mantuvo el trastorno de somatización, aunque simplificó de forma notable el umbral exigido, repartiendo los síntomas mínimos entre cuatro categorías distintas de manifestación corporal. Lo situó, además, dentro del grupo más amplio de los trastornos somatomorfos, del que era uno de varios miembros. La entidad no sobrevivió a la siguiente revisión. El DSM-5, en 2013, disolvió el trastorno de somatización dentro del actual trastorno de síntomas somáticos, un diagnóstico que ya no exige contar síntomas por aparatos, sino valorar la desproporción del pensamiento y la conducta del paciente frente a las molestias que refiere.

Preguntas frecuentes

¿Sigue existiendo este diagnóstico?

No como categoría propia. Desde 2013 su contenido clínico quedó repartido, sobre todo, dentro del trastorno de síntomas somáticos, aunque el nombre antiguo sigue apareciendo en la literatura y en historiales previos a esa fecha.

¿Es lo mismo que el síndrome de Briquet?

Son, en esencia, el mismo cuadro con dos nombres sucesivos. El DSM-III sustituyó el epónimo por una denominación descriptiva en 1980, siguiendo la costumbre de aquella edición de evitar los nombres propios.

¿Por qué se exigía que empezara antes de los 30 o 35 años?

Porque los estudios originales de Perley y Guze observaron que el patrón se instalaba de forma temprana y se mantenía estable durante décadas. Un inicio tardío, en cambio, obligaba a descartar antes una enfermedad médica no diagnosticada.

Referencias

  1. Trastorno de somatización: una relectura del Síndrome de Briquet. Revista Médica Clínica Las Condes, con la genealogía del concepto desde Paul Briquet hasta el DSM.
  2. Caracterización actual del trastorno de somatización. Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología, con los datos de prevalencia y patrón familiar del síndrome de Briquet.
  3. Trastorno de síntomas somáticos. Manual MSD, versión para profesionales, con la disolución del antiguo trastorno de somatización en el diagnóstico vigente.
  4. Somatization Disorder. Psychiatry Online, American Psychiatric Association, con los criterios originales de Perley y Guze de 1962.

Entradas relacionadas

  • Somatización. Mecanismo general de expresión corporal del malestar psíquico del que este trastorno fue, durante más de treinta años, la forma diagnóstica más estricta.
  • Trastorno somatomorfo. Categoría más amplia del DSM-IV en la que este trastorno se integraba junto a la hipocondría y el trastorno de conversión.
  • Histeria. Denominación clásica de la que procede buena parte de la casuística descrita originalmente por Briquet.
  • Síndrome hipocondríaco. Cuadro vecino dentro del antiguo espectro somatomorfo, centrado en el miedo a enfermar antes que en los síntomas ya presentes.

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