DICCIONARIO MÉDICO
Trócar
El trócar es un instrumento quirúrgico compuesto por un punzón (mandril) revestido de una cánula (tubo hueco) que se emplea para perforar la pared de una cavidad corporal y crear un puerto de acceso a través del cual se introducen otros instrumentos. Es una pieza central de la cirugía laparoscópica: los trócares son los puntos de entrada a través de los cuales se insertan el laparoscopio, las pinzas, las tijeras y el resto del instrumental. El trócar consta de dos componentes que trabajan de forma coordinada. El mandril (o punzón, estilo, obturador) es una varilla con punta afilada, de tres aristas cortantes en el diseño clásico y cónica en los modelos más modernos, cuya función es perforar las sucesivas capas de la pared abdominal: piel, tejido subcutáneo, fascia, músculo y peritoneo. La cánula es un tubo hueco de diámetro variable, habitualmente de 5 a 12 milímetros, que reviste al mandril y que, una vez atravesada la pared, permanece en posición cuando se retira el punzón. Queda así como un conducto estable a través del cual se insertan y se retiran los instrumentos laparoscópicos, se insufla el gas del neumoperitoneo y se extraen muestras o piezas quirúrgicas. La etimología del nombre es francesa y alude a la forma del punzón original. "Trócar" procede del francés trocart, a su vez de trois-carre ("tres caras" o "tres lados"), en referencia a la punta de tres aristas cortantes del mandril clásico. La primera documentación del término es de 1694, en el Dictionnaire des Arts et des Sciences de Thomas Corneille, hermano menor de Pierre Corneille. La Real Academia Española recoge hoy ambas grafías, trocar y trócar, y atribuye la forma acentuada a un influjo posterior del inglés; en la práctica clínica española, sin embargo, la pronunciación llana trócar es la única que se escucha en un quirófano. En una intervención laparoscópica típica se colocan entre dos y cinco trócares. El primero, llamado trócar primario, se inserta habitualmente cerca del ombligo, y a través de él se introduce el laparoscopio. Los restantes, los trócares secundarios o de trabajo, se colocan en posiciones variables del abdomen según la intervención, y a través de ellos se introducen los instrumentos operatorios: pinzas, tijeras, bisturí eléctrico, grapadoras, dispositivos de sutura. Al finalizar, se retiran los trócares, se evacúa el gas residual y se cierran las pequeñas incisiones. Hay dos maneras de insertar el trócar primario. En la técnica cerrada se introduce a ciegas, tras crear el neumoperitoneo con una aguja de Veress. En la técnica abierta, descrita por Hasson, se abre el peritoneo bajo visión directa mediante una pequeña incisión controlada y se introduce un trócar de punta roma, lo que reduce el riesgo de lesionar las vísceras subyacentes. La elección entre ambas depende de la experiencia del cirujano, de las características del paciente y de si existen cirugías abdominales previas. El nombre trocart no apareció hasta el siglo XVII, pero instrumentos con el mismo principio (un punzón recubierto de cánula para drenar líquidos o gases de cavidades corporales) se describen desde mucho antes. Aulo Cornelio Celso menciona instrumentos punzantes para la paracentesis en su enciclopedia De Medicina, del siglo I d. C., y el cirujano andalusí Abulcasis describió uno similar en el Kitab al-Tasrif, en el siglo X. Durante siglos, los trócares se emplearon casi en exclusiva para drenar líquidos, como en la ascitis o el hidrotórax. Su transformación en puertos de acceso para la cirugía laparoscópica llegó ya en el siglo XX, a partir de los trabajos de Georg Kelling en 1901 y, sobre todo, del desarrollo de la cirugía mínimamente invasiva en las décadas de 1980 y 1990. Las dos son correctas para la Real Academia Española, que las recoge bajo la misma entrada y remite la grafía acentuada a un influjo del inglés. En la práctica clínica española, sin embargo, la pronunciación universal es trócar, llana, y la mayoría de los textos quirúrgicos la escriben con tilde para distinguirla del verbo trocar, "intercambiar". Del francés trocart, y este de trois-carre, "tres caras", en referencia a la punta de tres aristas cortantes del punzón clásico. El término está documentado por primera vez en 1694, en el Dictionnaire des Arts et des Sciences de Thomas Corneille. Instrumentos con el mismo principio, punzón más cánula, se empleaban ya desde la Antigüedad: Celso los describió en el siglo I d. C. y Abulcasis en el siglo X. Depende del tipo. Existen trócares reutilizables, de acero inoxidable, que se esterilizan después de cada uso, y trócares de un solo uso, de plástico. Estos últimos incorporan a menudo sistemas de seguridad, como escudos retráctiles o puntas cónicas no cortantes, que reducen el riesgo de lesión visceral durante la inserción.Qué es el trócar
Función en la cirugía laparoscópica
Breve contexto histórico
Preguntas frecuentes
¿Se escribe "trocar" o "trócar"?
¿De dónde viene la palabra "trócar"?
¿Son desechables los trócares?
Referencias
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