DICCIONARIO MÉDICO
Valvulopatía
La valvulopatía es cualquier alteración estructural o funcional de una válvula cardíaca que impide su apertura o su cierre normales. El corazón tiene cuatro válvulas, mitral, tricúspide, aórtica y pulmonar, y basta con que una de ellas falle para que el flujo de sangre entre las cavidades se resienta. El término une válvula, del latín valvŭla, diminutivo de valva ("hoja de puerta"), con el sufijo griego -patía, de pathos, "padecimiento". El Diccionario de la lengua española lo define de forma escueta: enfermedad de las válvulas, especialmente las del corazón. En la práctica clínica se reserva casi siempre para el corazón, aunque existen válvulas también en venas, en el tubo digestivo o en el sistema linfático. Cada válvula cardíaca funciona como una compuerta de tejido que se abre y se cierra al ritmo del latido. La mitral y la tricúspide separan las aurículas de los ventrículos; la aórtica y la pulmonar, los ventrículos de las grandes arterias. Cuando una deja de trabajar con precisión, el corazón compensa el fallo con más esfuerzo, y esa sobrecarga es la que termina notándose. Una válvula falla de dos maneras. En la estenosis, el orificio se estrecha y la sangre encuentra resistencia al pasar: el ventrículo genera más presión, se hipertrofia con el tiempo, y el límite acaba notándose en el esfuerzo físico. La insuficiencia tiene otro origen: la válvula no cierra del todo, parte de la sangre retrocede hacia la cámara de la que venía, y el problema deja de ser de presión para pasar a ser de volumen, con las cavidades dilatándose para admitir ese exceso. Nada impide que los dos mecanismos convivan en la misma válvula, lo que se conoce como enfermedad mixta. Tampoco es raro que una lesión antigua en una válvula acabe repercutiendo, años después, sobre otra situada aguas arriba o aguas abajo del mismo circuito. Las valvulopatías se ordenan primero por la válvula afectada (mitral, aórtica, tricuspídea o pulmonar) y después por el mecanismo, estenosis o insuficiencia. Un tercer eje distingue el origen. Las congénitas están presentes desde el nacimiento, casi siempre por un desarrollo anómalo de las valvas durante la gestación. Las adquiridas se desarrollan más tarde, por desgaste, por infección o por cicatrización. Entre las adquiridas, la fiebre reumática marcó durante décadas la valvulopatía mitral en todo el mundo y sigue siendo relevante donde el acceso sanitario es limitado. La degeneración cálcica propia del envejecimiento, en cambio, ha desplazado a la causa reumática como origen principal de la estenosis aórtica en los países con más recursos. Para la insuficiencia mitral existe además una clasificación funcional, la de Carpentier, que distingue tres tipos según el movimiento de las valvas: normal, con dilatación del anillo (tipo I); excesivo, como en el prolapso (tipo II); o restringido (tipo III). Orienta al cirujano sobre qué reparación aplicar en cada caso, más que sobre la causa de fondo. Cardiopatía es el término paraguas: cualquier enfermedad del corazón cabe bajo esa palabra, desde un infarto hasta una arritmia. Valvulopatía es más concreta, limitada a las válvulas. Toda valvulopatía es, por tanto, una cardiopatía, pero lo contrario no es cierto. La estenosis aórtica es hoy la valvulopatía más diagnosticada e intervenida en España, según datos de la Sociedad Española de Cardiología, y su frecuencia aumenta con cada década de vida a medida que la población envejece. Un análisis publicado en Revista Española de Cardiología sitúa en torno al 12% la proporción de personas mayores de 75 años con algún grado de enfermedad de la válvula aórtica de origen no reumático, la mayoría de ellas leves o moderadas. Hace apenas un siglo el mapa era otro: la fiebre reumática dominaba, y la válvula que más sufría no era la aórtica, sino la mitral. No. Cardiopatía es el género, cualquier enfermedad del corazón; valvulopatía es una especie dentro de ese género, limitada a las válvulas. De válvula, y esta del latín valvŭla, más el sufijo griego -patía, padecimiento. Es una etimología mixta, latina y griega a la vez, bastante habitual en el vocabulario médico moderno. Porque su frecuencia crece con la edad, y la población que más crece en España y en el resto de Europa es precisamente la de mayores de 75 años. En ese grupo, en torno a una de cada ocho personas presenta ya algún grado de enfermedad de la válvula aórtica. Las hospitalizaciones por esta causa aumentaron un 65% en España entre 2003 y 2015, según la Sociedad Española de Cardiología. No es que la enfermedad sea nueva: es que antes, con una esperanza de vida menor, buena parte de los casos no llegaba a manifestarse. La calcificación senil de la válvula necesita décadas para hacerse notar. No, y de hecho la mayoría no lo son. Las adquiridas, ligadas a la edad, a la fiebre reumática o a infecciones previas, son con diferencia las más frecuentes en la práctica clínica diaria.Qué es la valvulopatía
Los dos mecanismos de fallo
Clasificación
Valvulopatía y cardiopatía
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que una cardiopatía?
¿De dónde viene la palabra valvulopatía?
¿Por qué se habla tanto últimamente de la estenosis aórtica?
¿Todas las valvulopatías son congénitas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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