El 15% de los pacientes infantiles y mayores de edad con virus respiratorio sincitial requiere hospitalización
El VRS supone una de las principales causas de infecciones respiratorias agudas en España. Expertos reunidos por la Clínica Universidad de Navarra recomiendan seguir la senda impulsada por el Ministerio de Sanidad y avanzar en protocolos de prevención entre pacientes de menos de 5 años y de mayores de 60

1 de abril de 2025
El virus respiratorio sincitial (VRS) es una de las infecciones que más ingresos hospitalarios produce en la etapa infantil, especialmente entre menores de 5 años. Sin embargo, esta elevada tasa de ingresos también se observa en adultos mayores de 60 años o en personas con patologías crónicas o inmunodeficiencias.
Ante esta realidad, la Clínica Universidad de Navarra ha celebrado una jornada centrada en la innovación en la prevención de esta infección bajo la consideración de un sistema sanitario único que necesita una respuesta coordinada y eficaz –basada en la experiencia y en la ciencia– para evitar la congestión de los hospitales durante los picos de infección de este virus, especialmente entre enero y febrero.
La mejora de las técnicas diagnósticas, como la PCR, ha permitido una correcta categorización del VRS dentro de los procesos catarrales o infecciones respiratorias. Esta identificación, como señala la Dra. Nerea Carrasco, especialista del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra, favorece “conocer la carga asistencial que pueda suponer el VRS, incluyendo datos como las hospitalizaciones, las largas estancias hospitalarias, los ingresos en UCI y las cifras sobre mortalidad. Los primeros estudios muestran que, en nuestro país, alrededor del 15% de las infecciones pueden derivar en hospitalizaciones, y que la mortalidad oscila entre el 1% y el 2%, una cifra que se eleva hasta el 10% en personas de más de 80 años”.
En la última campaña invernal, la admisión en UCI de pacientes con VRS fue más frecuente entre los casos hospitalizados que en aquellos pacientes con gripe o COVID-19, según los datos del informe SiVIRA, de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. “El problema con este virus es que, por el momento, no contamos con un tratamiento efectivo, aunque existen varios en desarrollo. Por ello, el foco debe ponerse en realizar un diagnóstico diferencial de infecciones respiratorias graves en adultos y en prevenir la gravedad de la infección mediante medidas preventivas, especialmente las vacunas”, añade la Dra. Carrasco.
La vacuna mejora la incidencia en lactantes
En 2023, la inmunización frente al VRS se incluyó en el calendario vacunal de la población lactante y eso, según los expertos, ha tenido “un impacto muy positivo”, como reflejan también las conclusiones del Ministerio de Sanidad, que destaca una reducción del 75% en los ingresos de recién nacidos en comparación con las estimaciones previas.
El reto actual es trasladar esta estrategia a la población de riesgo adulta: personas mayores de 60 años y pacientes pluripatológicos o con enfermedades crónicas. Estas políticas se han desarrollado en algunas comunidades autónomas, pero todavía no es una medida equitativa para todo el Sistema Nacional de Salud, como ha apuntado durante el encuentro el Dr. Alejandro Fernández Montero, especialista del Área de Medicina de Trabajo de la Clínica y organizador de la jornada.
Consecuencias socioeconómicas
La leve sintomatología del VRS entre adolescentes y adultos jóvenes sanos, con manifestaciones similares a un catarro, hace que los expertos descarten a esta población entre el público objetivo para la vacunación. De todas formas, su alta incidencia, con picos de infección de 125 casos por cada 100.000 habitantes, está provocando problemas laborales cada invierno.
“Desde el punto de vista socioeconómico, el VRS genera un elevado absentismo laboral. Aunque la infección no impide trabajar a los adultos jóvenes sanos, sí pueden convertirse en un foco de contagio entre poblaciones de riesgo. Ante estos casos, y para mejorar la prevención, los especialistas en Medicina del Trabajo recomendamos incidir, además de la vacunación, en la higiene de manos y en el uso de mascarillas, especialmente en hospitales, residencias de mayores, etc.”, concluye el Dr. Fernández Montero.