DICCIONARIO MÉDICO
Onda en el registro de presión intracraneal
La onda en registro de presión intracranea es el registro continuo de la presión intracraneal que no dibuja una línea plana, sino un trazado con fluctuaciones propias. Desde que el neurocirujano sueco Nils Lundberg las sistematizó en 1960, esas fluctuaciones de minutos de duración se agrupan en tres patrones (las ondas A, B y C) según su amplitud y su frecuencia. Cada pulso individual del registro tiene, además, una morfología distinta con tres componentes sucesivos ligados al latido cardíaco. El primer intento de medir la presión dentro del cráneo se remonta a 1891, cuando Heinrich Quincke la estimó de forma indirecta a través de una punción lumbar. Pasaron seis décadas hasta que el neurocirujano francés Pierre Janny describió, en 1950, la primera monitorización clínica propiamente dicha. Diez años después, Nils Lundberg presentó en Suecia su tesis doctoral sobre el registro continuo de la presión del líquido ventricular en la práctica neuroquirúrgica, un trabajo que convirtió la punción ventricular en herramienta clínica habitual y que sigue considerándose, hoy, la referencia técnica del procedimiento. Lundberg no se limitó a proponer el método. Al analizar cientos de trazados, describió tres macropatrones recurrentes de fluctuación que bautizó simplemente como A, B y C, una nomenclatura que se ha mantenido prácticamente intacta desde entonces. El cráneo adulto es una caja ósea prácticamente rígida que aloja tres componentes incompresibles: el tejido cerebral, la sangre y el líquido cefalorraquídeo. Esta observación, formulada a finales del siglo XVIII, es la base de lo que hoy se conoce como doctrina de Monro-Kellie: si el volumen de uno de los tres componentes aumenta, el conjunto solo puede mantener una presión estable si alguno de los otros dos disminuye en proporción equivalente. Esa capacidad de compensación tiene un límite. Se llama compliance a la relación entre el cambio de volumen y el cambio de presión que provoca, y elastancia a su inversa; cuando la reserva compensatoria se agota, incluso variaciones de volumen minúsculas producen subidas de presión desproporcionadas. Los pulsos arteriales de cada latido, el ciclo respiratorio y los cambios en el tono vascular cerebral introducen variaciones constantes de volumen sanguíneo, y es precisamente esa variabilidad la que explica por qué el registro de presión intracraneal fluctúa en lugar de mantenerse en una línea horizontal. Las ondas A, también llamadas ondas en meseta, son elevaciones bruscas y sostenidas de la presión, generalmente por encima de 40 mmHg, que se prolongan entre cinco y diez minutos antes de ceder. Se consideran siempre un hallazgo patológico y anticipan, en los casos más graves, una herniación cerebral inminente. Suelen aparecer en pacientes con la autorregulación cerebral todavía conservada pero con una reserva compensatoria ya muy escasa, y se han descrito en traumatismos craneoencefálicos, hipertensión intracraneal idiopática, hemorragia subaracnoidea, tumores cerebrales e hidrocefalia. Con una amplitud menor y una frecuencia mayor aparecen las ondas B: elevaciones repetitivas de entre 10 y 20 mmHg que se suceden de 0,5 a 2 veces por minuto. Se relacionan con inestabilidad de la presión intracraneal y con cambios en el tono de los vasos cerebrales, y su presencia suele acompañarse de oscilaciones paralelas en la velocidad del flujo sanguíneo cerebral. Más discretas todavía son las ondas C, oscilaciones de baja amplitud que se repiten entre 4 y 8 veces por minuto. Estas sí se consideran un hallazgo dentro de la normalidad, y su ritmo guarda relación con los ciclos cardíaco y respiratorio del propio paciente. Las ondas de Lundberg describen fluctuaciones de minutos de duración, pero cada pulso individual del trazado, sincronizado con un solo latido cardíaco, tiene su propia morfología en tres picos decrecientes. El primero, llamado onda de percusión o P1, refleja la llegada de la pulsación arterial. El segundo, la onda tidal o P2, refleja la capacidad de acomodación del tejido cerebral. El tercero, la onda dicrótica o P3, coincide con el cierre de la válvula aórtica. En un cerebro con buena capacidad de acomodación, P1 es mayor que P2 y este, a su vez, mayor que P3. Cuando la reserva compensatoria empieza a agotarse, P2 se aproxima a P1 o incluso lo supera, y el pulso adopta una forma más redondeada y triangular. Esa relación entre P1 y P2 se emplea, de hecho, como indicador indirecto del estado de la compliance cerebral, de forma independiente a los macropatrones A, B y C: uno describe la forma de un único latido, y el otro, la evolución del registro a lo largo de varios minutos. La sistematización en tres patrones (A, B y C) se debe a Nils Lundberg, en su tesis de 1960, aunque la monitorización clínica de la presión intracraneal ya la había iniciado Pierre Janny una década antes, y el propio Heinrich Quincke había hecho una primera estimación indirecta en 1891. No. Las ondas A se consideran siempre patológicas y anuncian un fallo inminente de los mecanismos de compensación. Las ondas C se sitúan en el extremo opuesto y forman parte de la variabilidad fisiológica esperable. Las ondas B ocupan una posición intermedia: su significado se interpreta según el contexto clínico de cada registro. No, aunque conviven en el mismo trazado. Las ondas de Lundberg son macropatrones que se despliegan a lo largo de varios minutos y afectan al valor medio de la presión. Los componentes P1, P2 y P3, en cambio, describen la forma de un único pulso sincronizado con un latido cardíaco, algo que ocurre decenas de veces por minuto. Un mismo registro puede mostrar, por ejemplo, ondas C normales mientras cada pulso individual conserva una relación P1 mayor que P2 perfectamente sana, o viceversa. Por su descriptor original. Nils Lundberg fue quien primero las agrupó de forma sistemática en su tesis doctoral, publicada en la revista sueca Acta Psychiatrica et Neurologica Scandinavica, y su apellido quedó asociado a la clasificación desde entonces.Qué es el registro de presión intracraneal
Por qué fluctúa el registro: la doctrina de Monro-Kellie
Clasificación de las ondas de Lundberg
El pulso único del registro: las ondas P1, P2 y P3
Preguntas frecuentes
¿Quién describió estas ondas por primera vez?
¿Son todas normales?
¿Es lo mismo una onda de Lundberg que el pulso P1-P2-P3?
¿Por qué se llaman "ondas de Lundberg"?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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