DICCIONARIO MÉDICO
Quiste coloide
El quiste coloide es una lesión benigna, de crecimiento lento, que se forma en el techo del tercer ventrículo cerebral, junto al agujero de Monro. Debe su nombre al material gelatinoso, denso y rico en proteínas, que llena su interior. Pese a su nombre, no se trata de una acumulación de líquido cefalorraquídeo, sino de una cápsula fibrosa revestida por epitelio (columnar, cuboideo o, en ocasiones, de tipo respiratorio) que produce y retiene una sustancia mucoide. Esa sustancia da al quiste su aspecto gelatinoso y explica la palabra "coloide", tomada del griego "kolla" (cola, sustancia pegajosa) y "eidos" (aspecto, forma): literalmente, "con aspecto de cola". El tamaño varía desde pocos milímetros hasta tres o cuatro centímetros de diámetro. Según el grado de hemorragia antigua, cristales de colesterol y otros componentes que se acumulen junto al material mucoide, el contenido puede ser homogéneo o heterogéneo, lo que se traduce en distintas intensidades de señal en las pruebas de imagen. Se acepta con amplitud que el quiste coloide deriva del endodermo, aunque el debate sobre su origen exacto lleva más de un siglo abierto. La hipótesis más aceptada lo sitúa como un resto de tejido neuroepitelial primitivo desplazado durante el desarrollo embrionario del techo del tercer ventrículo; otros autores lo han relacionado con la paráfisis, una estructura embrionaria transitoria, o con tejido de tipo respiratorio ectópico. Ninguna de estas hipótesis ha logrado imponerse de forma definitiva sobre las demás. Se localiza siempre en el mismo punto: adherido al techo del tercer ventrículo, en su porción antero-superior, entre las columnas del fórnix y justo por detrás de los agujeros de Monro. Esa posición, más que el tamaño, es la que determina su relevancia clínica, porque ambos agujeros constituyen el paso obligado del líquido cefalorraquídeo entre los ventrículos laterales y el tercer ventrículo. Es una lesión poco frecuente: representa entre un 0,2 y un 2 % de todos los tumores intracraneales, aunque supone hasta un 15 a un 20 % de las masas que se originan dentro de los ventrículos cerebrales, lo que lo convierte en la lesión intraventricular más común del tercer ventrículo. Aparece sobre todo en adultos jóvenes y de mediana edad, entre la segunda y la cuarta década de la vida, y es muy poco frecuente en la infancia. La primera descripción se debe a Wallmann, que en 1858 identificó la lesión como hallazgo de autopsia. Pasarían más de sesenta años hasta que, en 1921, Dandy consiguiera resecar un quiste coloide por primera vez con éxito. El quiste aracnoideo, mucho más frecuente en otras localizaciones intracraneales, se distingue con claridad porque su contenido reproduce el del líquido cefalorraquídeo en todas las secuencias de imagen, mientras que el quiste coloide muestra señales variables según su composición proteica. Frente al craneofaringioma, que también puede alcanzar la región del tercer ventrículo, la diferencia está en la localización habitual (supraselar en el craneofaringioma, adherida al techo ventricular en el quiste coloide) y en que este último no calcifica ni presenta el componente sólido que suele acompañar al primero. También entran en el diagnóstico diferencial otras masas menos frecuentes en esta región, como el tumor subependimario de células gigantes o una masa del plexo coroideo, aunque ninguna comparte con el quiste coloide su localización tan constante y característica. Del griego "kolla" (cola) y "eidos" (aspecto), en referencia al material denso y pegajoso que llena la cavidad. El mismo origen etimológico comparten otros términos médicos, como el nódulo coloide de la glándula tiroides, que designa una acumulación análoga en un contexto completamente distinto. No, en sentido estricto. Se trata de una lesión congénita benigna sin capacidad de invadir tejido vecino, aunque durante décadas se clasificó junto a los tumores intracraneales por su comportamiento expansivo dentro de un espacio cerrado. Prácticamente siempre. Su localización característica, adherido al techo del tercer ventrículo junto a los agujeros de Monro, es uno de los datos más constantes de toda la patología intracraneal y, por sí sola, orienta el diagnóstico. Wallmann, en 1858, a partir de un hallazgo de autopsia. La primera extirpación exitosa tardaría todavía 63 años, hasta que Dandy la logró en 1921. Es posible, sobre todo cuando ambos son pequeños, pero la localización ayuda a distinguirlos: el quiste coloide se adhiere al techo del tercer ventrículo, mientras que el quiste del plexo coroideo sigue el trayecto de esa estructura vascular dentro de los ventrículos laterales.Qué es el quiste coloide
Origen: una cuestión todavía abierta
Frecuencia
Diferenciación con otras lesiones del tercer ventrículo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "coloide"?
¿Es un tumor?
¿Siempre se localiza en el mismo sitio?
¿Quién lo describió por primera vez y cuándo?
¿Puede confundirse con un quiste del plexo coroideo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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