DICCIONARIO MÉDICO
Quiste sinovial
Un quiste sinovial es una formación quística que se origina por herniación de la membrana sinovial de una articulación, con la que mantiene comunicación directa, y cuya pared conserva, al menos en parte, células sinoviales verdaderas. Puede aparecer junto a articulaciones periféricas (rodilla, muñeca, hombro) o en el interior del canal raquídeo, a partir de las articulaciones facetarias de la columna. La membrana sinovial tapiza el interior de las articulaciones y produce el líquido que las lubrica. Cuando, por un aumento de presión o un punto débil de la cápsula articular, una porción de esta membrana se hernia hacia el exterior, el líquido queda retenido en un saco de nueva formación: el quiste sinovial. Su etimología remite precisamente a ese origen; quien quiera profundizar en el término "sinovial" puede consultar la entrada derrame sinovial, donde se recoge su curiosa acuñación renacentista. Desde el punto de vista histológico, un quiste sinovial verdadero conserva sinoviocitos, las células que revisten la cara interna de la membrana sinovial, en al menos parte de su pared. Este rasgo se considera su signo distintivo, aunque con el paso del tiempo esas células pueden desaparecer, lo que complica la clasificación de lesiones ya evolucionadas y explica por qué distintos patólogos, ante el mismo caso, no siempre coinciden en la etiqueta. La aparición de un quiste sinovial exige dos condiciones: un exceso de producción de líquido articular, habitualmente por artrosis, artritis reumatoide o una lesión interna previa, y la existencia de un trayecto que comunique la articulación con un espacio potencial adyacente. El líquido avanza por ese trayecto y queda retenido mediante un mecanismo valvular unidireccional que permite la salida pero dificulta el retorno. La literatura describe dos variantes de esta válvula: una de tipo Bunsen, en la que el propio crecimiento del quiste comprime el canal de comunicación, y otra de tipo globo, en la que un tapón de fibrina y restos celulares obtura el paso. El resultado es un reservorio que tiende a crecer de forma progresiva, con oscilaciones de tamaño ligadas a la actividad de la articulación de origen. Los quistes sinoviales periarticulares son los más conocidos. En la rodilla, la variante más frecuente es el quiste poplíteo o de Baker, que se desarrolla en la bolsa serosa situada entre los tendones del semimembranoso y el gemelo interno; el diccionario le dedica una entrada propia, quiste de Baker. En el hombro, los quistes glenohumerales aparecen hasta en un 2-4 % de la población general, con predominio en varones. También existen quistes intraóseos, situados dentro del propio hueso yuxtaarticular. Una localización de particular interés clínico es la columna lumbar, donde los quistes se originan en las carillas articulares (las pequeñas articulaciones posteriores entre vértebras contiguas) como consecuencia de su degeneración. En 1974, Kao y su equipo agruparon bajo el término "quistes yuxtafacetarios" tanto los quistes sinoviales verdaderos de estas articulaciones como los seudoquistes ganglionares derivados del ligamento amarillo, al comprobar que ambas entidades comparten origen degenerativo y comportamiento clínico prácticamente idéntico pese a su histología distinta. Se detectan en algo menos del 2 % de las resonancias lumbares, casi siempre a la altura de L4-L5. El ganglión comparte localización y aspecto clínico con el quiste sinovial, hasta el punto de que ambos términos se emplean a menudo como sinónimos en la consulta. La distinción académica se apoya en dos rasgos: la pared del ganglión es tejido fibroso sin revestimiento sinovial verdadero, mientras que la del quiste sinovial conserva sinoviocitos; y el ganglión rara vez muestra una comunicación franca con la cavidad articular, mientras que el quiste sinovial nace precisamente de esa comunicación. En la práctica, sin embargo, la frontera se difumina: un quiste sinovial puede perder sus sinoviocitos con la edad y un trayecto comunicante puede cerrarse por completo, de modo que dos lesiones de origen distinto acaban siendo indistinguibles en una pieza quirúrgica tardía. Depende del criterio que se aplique. Anatomopatológicamente no, porque uno conserva sinoviocitos y comunicación articular y el otro no. En el lenguaje clínico habitual, sí: los términos se usan indistintamente salvo que se precise el matiz histológico. No siempre. La comunicación puede cerrarse con el tiempo, sobre todo si el mecanismo valvular queda completamente obturado, dando lugar a una lesión aislada que en las pruebas de imagen ya no muestra ningún trayecto hacia la articulación. La rodilla concentra la mayoría de los casos periarticulares, seguida del hombro y la cadera. En la columna lumbar aparecen ligados a la degeneración de las carillas articulares, casi siempre en el segmento L4-L5, que es el que soporta mayor carga de movimiento en esa región. Los quistes glenohumerales del hombro, menos conocidos, afectan a entre un 2 % y un 4 % de la población adulta. "Quistes yuxtafacetarios", denominación propuesta por Kao y su equipo en 1974 para englobar bajo un mismo término dos lesiones de histología diferente pero comportamiento equivalente.Qué es un quiste sinovial
Mecanismo de formación
Clasificación y localizaciones
Diferenciación con el ganglión
Preguntas frecuentes
¿Un quiste sinovial es siempre lo mismo que un ganglión?
¿Todos los quistes sinoviales están comunicados con la articulación de origen?
¿Dónde son más frecuentes los quistes sinoviales?
¿Cómo se llamó por primera vez a los quistes de las carillas articulares de la columna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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