DICCIONARIO MÉDICO
Radiomarcaje
El radiomarcaje es el proceso mediante el que se une un isótopo radiactivo a una molécula para poder seguir su recorrido dentro del organismo con técnicas de imagen. Es la base técnica de buena parte de la medicina nuclear diagnóstica. El nombre combina «radio-», que remite a la radiactividad, y «marcaje», del verbo marcar: señalar algo para poder reconocerlo o seguirlo después. Marcar una molécula con un isótopo radiactivo significa dotarla de una señal detectable sin alterar de forma relevante su comportamiento biológico. La molécula resultante recibe el nombre de radiotrazador cuando se emplea con fines de investigación, o de radiofármaco cuando se prepara y se autoriza para su uso en pacientes. El radiomarcaje, en cambio, no es el producto: es el procedimiento, la técnica de unión entre el radioisótopo y la molécula de interés. En 1913, el químico húngaro Georg de Hevesy llevó a cabo en Viena, junto con Friedrich Paneth, el primer experimento de trazadores radiactivos: empleó plomo radiactivo para seguir el comportamiento del plomo común. El hallazgo le valió el Premio Nobel de Química de 1943, y sentó el principio en el que se sigue apoyando el radiomarcaje: un átomo radiactivo se comporta químicamente igual que su versión estable, pero puede localizarse por la radiación que emite. La selección depende de varios factores: el tipo de radiación que emite el isótopo, su semivida física (el tiempo que tarda en perder la mitad de su actividad) y su afinidad química con la molécula que se desea marcar. Un isótopo de semivida demasiado corta se desintegra antes de completar el estudio; uno demasiado largo prolonga sin necesidad la exposición del paciente a la radiación. El tecnecio-99m es, con diferencia, el más utilizado en medicina nuclear diagnóstica. Su semivida de unas seis horas resulta lo bastante larga para completar la prueba y lo bastante corta para minimizar la dosis recibida. Otros isótopos frecuentes son el yodo-131, con especial afinidad por el tejido tiroideo, y el flúor-18, empleado sobre todo en tomografía por emisión de positrones. El radiomarcaje permite obtener imágenes funcionales del organismo, no solo anatómicas: muestra cómo se distribuye una sustancia en un tejido u órgano, algo que la radiografía convencional no puede ofrecer. Esta capacidad sustenta pruebas como la gammagrafía o la propia tomografía por emisión de positrones. Más allá del diagnóstico por imagen, la misma lógica se emplea en investigación biomédica para estudiar el metabolismo de fármacos y otros procesos bioquímicos. En el terreno terapéutico, un radioisótopo unido a una molécula con afinidad por un tejido concreto permite además dirigir la radiación hacia ese tejido de forma selectiva. No exactamente. El radiotrazador es la molécula ya marcada, en un sentido amplio; el radiofármaco es ese mismo tipo de compuesto, pero preparado y autorizado para su uso clínico en pacientes. El proceso varía según el isótopo y la molécula elegidos, pero en general implica una reacción química que crea un enlace estable entre ambos, de modo que el radioisótopo no se desprenda antes de completar su recorrido por el organismo. En el caso del tecnecio-99m, el más empleado en la práctica, suele requerir primero su reducción química para que pueda unirse a la molécula transportadora. El químico húngaro Georg de Hevesy, en 1913, en un experimento realizado junto con Friedrich Paneth en el Instituto de Radio de Viena. Empleó plomo radiactivo para rastrear el comportamiento del plomo común. El descubrimiento, ampliado después a estudios sobre el metabolismo vegetal y animal, le valió el Premio Nobel de Química de 1943.Qué es el radiomarcaje
Origen de la técnica
Cómo se elige el radioisótopo
Aplicaciones del radiomarcaje
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un radiotrazador que un radiofármaco?
¿Cómo se incorpora el radioisótopo a la molécula?
¿Quién inventó la técnica de los trazadores radiactivos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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