DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo de defecación
El reflejo de defecación es el mecanismo nervioso que, ante la distensión del recto por la llegada de heces, coordina la relajación del esfínter anal interno con la contracción del recto para permitir la evacuación. No es un único reflejo, sino la suma de dos circuitos superpuestos: uno intrínseco, propio de la pared intestinal, y otro que refuerza al primero desde la médula espinal. Cuando el contenido intestinal llega al recto y lo distiende por encima de un umbral, se activa primero un reflejo mientérico intrínseco: la propia pared del recto, a través del plexo mientérico, ordena la relajación del esfínter anal interno sin necesidad de que intervenga ningún nervio ajeno al tubo digestivo. Este componente se conoce en fisiología como reflejo rectoanal inhibitorio, y basta seccionar toda la inervación extrínseca del recto para comprobar que sigue produciéndose. Ese reflejo local, sin embargo, es débil por sí solo. Se refuerza mediante un segundo circuito, esta vez extrínseco: fibras parasimpáticas procedentes de los segmentos sacros S2 a S4 amplifican la señal y añaden la contracción de la musculatura lisa del recto. La distensión rectal desencadena así una respuesta doble, muscular y esfinteriana, que en conjunto constituye el reflejo de defecación propiamente dicho. Mientras el esfínter interno se relaja por vía refleja, el esfínter anal externo, de musculatura estriada y control voluntario, se contrae de forma casi simultánea. Esa contracción no depende del reflejo, sino de la corteza cerebral, y es lo que permite posponer la evacuación cuando el contexto no es el adecuado. Este breve desfase entre una relajación involuntaria y una contracción voluntaria tiene una función añadida: permite que la mucosa del canal anal, rica en terminaciones sensitivas, distinga si el contenido que ha bajado es gas, líquido o sólido antes de decidir qué hacer con él. Fisiólogos y cirujanos se refieren a esta capacidad como el mecanismo de muestreo anal. La descripción sistemática de este circuito no es reciente. Denny-Brown y Robertson publicaron en 1935, en la revista Brain, la primera investigación experimental sobre el control nervioso de la defecación, distinguiendo ya entonces el componente mientérico local del componente medular sacro. Buena parte de la terminología que sigue usándose (reflejo rectoanal inhibitorio incluido) procede directamente de ese trabajo. La ausencia de este reflejo, cuando el resto de la exploración lo permite valorar, es uno de los hallazgos que se asocian a la enfermedad de Hirschsprung, un trastorno congénito del desarrollo del plexo mientérico. No es, sin embargo, el objeto de esta entrada describir su valor diagnóstico, sino el mecanismo fisiológico que representa. No exactamente. La defecación es el acto completo, con su fase voluntaria de expulsión final. El reflejo de defecación es solo la parte automática que arranca el proceso al distenderse el recto. Con el tiempo, el recto se adapta a un volumen fecal mayor antes de generar la sensación de urgencia, lo que puede favorecer el estreñimiento. Este fenómeno se desarrolla con más detalle en la entrada dedicada a la defecación. No debe confundirse con la valoración mediante tacto rectal descrita en la entrada sobre el reflejo rectal, que es una maniobra exploratoria y no el mecanismo fisiológico de la defecación en su conjunto. Sí, pero solo en la fase final. La relajación del esfínter interno y la contracción rectal son automáticas; lo que decide la persona es si permite o no que el esfínter externo se relaje a continuación.Dos reflejos en uno
El papel del esfínter externo y la continencia voluntaria
Un mapa trazado en 1935
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la defecación?
¿Qué ocurre si se inhibe repetidamente el reflejo?
¿El reflejo rectal explorado con el dedo en la consulta es el mismo reflejo?
¿Interviene la voluntad en algún momento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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