DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo luminoso consensual
El reflejo luminoso consensual es la contracción de la pupila del ojo no iluminado cuando la luz incide sobre el ojo contrario. Es el componente contralateral del reflejo fotomotor y depende de que la señal recogida en un ojo llegue, por una vía compartida, a los centros motores de los dos. Cuando un haz de luz entra en un ojo, la pupila de ese mismo ojo se contrae: es el reflejo fotomotor directo. La del ojo opuesto, que no ha recibido ningún estímulo, se contrae también, en la misma medida y casi al mismo tiempo. A esa segunda respuesta, la de la pupila no iluminada, se le llama reflejo luminoso consensual, y algunos textos la nombran también reflejo pupilar consensuado o reflejo fotomotor indirecto. La palabra "consensual" resulta un poco engañosa. En el uso general del idioma significa, según el Diccionario de la lengua española, "perteneciente o relativo al consenso", es decir, a un acuerdo entre voluntades. Aquí no hay ningún acuerdo: hay dos músculos que obedecen a la misma orden porque comparten centro de mando. El término se adoptó en fisiología en un sentido más laxo, el de respuesta concomitante o simultánea, y así ha quedado fijado en el vocabulario médico en español. La luz que llega a la retina activa las células fotorreceptoras y, a través del nervio óptico, la señal alcanza el núcleo pretectal, situado en el mesencéfalo, por delante de los colículos superiores. Desde ahí ocurre lo decisivo para este reflejo: el núcleo pretectal no proyecta solo hacia el núcleo de Edinger-Westphal de su mismo lado, sino también hacia el del lado opuesto, cruzando la línea media a través de la comisura posterior. De cada núcleo de Edinger-Westphal parten fibras parasimpáticas que viajan con el nervio oculomotor, tercer par craneal, hasta el ganglio ciliar, ya dentro de la órbita, y de allí al músculo esfínter del iris. Iluminar un solo ojo activa, por tanto, dos vías eferentes casi idénticas y casi simultáneas. Esa doble proyección explica por qué explorar la respuesta consensual, y no solo la directa, permite localizar con precisión dónde falla la vía cuando algo va mal. El fisiólogo escocés Robert Whytt fue uno de los primeros en demostrar de forma experimental que la reacción de la pupila a la luz depende de un centro nervioso concreto y no de una propiedad del propio ojo. Sus trabajos, publicados de forma póstuma en 1768, mostraron que la destrucción de los colículos abolía el reflejo pupilar, un hallazgo que con el tiempo se conocería como reflejo de Whytt. La utilidad práctica del componente consensual se pone de manifiesto al compararlo con la respuesta directa del mismo ojo enfermo, no con la del ojo sano. El oftalmólogo escocés Robert Marcus Gunn describió en 1902 el fenómeno que hoy lleva su nombre: en un ojo con una neuropatía óptica unilateral, la pupila conserva algo de reactividad a la luz directa, pero esa reactividad es menor que la que ese mismo ojo mostraba un instante antes por vía consensual, cuando la luz incidía en el ojo sano. El resultado es paradójico: al desplazar rápidamente la luz de un ojo a otro, la pupila enferma se dilata en lugar de contraerse. El hallazgo permaneció sin nombre propio durante más de cuatro décadas. Fue el oftalmólogo austriaco Alfred Kestenbaum quien, en 1946, lo bautizó como pupila de Marcus Gunn, y en 1959 el estadounidense Paul Levatin introdujo la maniobra que hoy se usa de forma sistemática para explorarlo: la prueba de la luz oscilante, que compara de forma directa la respuesta de un ojo frente a la del otro. El ojo, en la práctica, se convierte en su propio control. No. Comparten la vía aferente completa y buena parte de la eferente, pero se diferencian en qué pupila se observa: el directo valora la del ojo iluminado, el consensual la del ojo contrario. El nombre viene del latín consensus, que en su origen aludía a sentir o percibir en común, no a negociar un acuerdo. La fisiología del siglo XIX tomó esa raíz para describir dos respuestas que ocurren a la vez sin que medie ninguna decisión, y el uso quedó fijado así en la terminología médica, aunque se aleje del sentido que la palabra tiene en el lenguaje corriente. Depende de qué ojo se ilumina. Si al iluminar el ojo sano no se contrae la pupila del ojo contrario, el problema está en la vía eferente de ese segundo ojo: nervio oculomotor, ganglio ciliar o el propio iris. Si el fallo aparece al iluminar el ojo afectado, lo más probable es un problema en su vía aferente, como ocurre en el defecto pupilar aferente relativo. No. El reflejo de acomodación se desencadena al enfocar un objeto cercano y sigue una vía distinta, con origen en la corteza visual; puede estar conservado incluso cuando la respuesta a la luz, directa y consensual, ha desaparecido, como sucede en la disociación luz-cerca del signo de Argyll-Robertson.Qué es el reflejo luminoso consensual
Mecanismo
Antecedentes históricos
Aplicación clínica diferencial: el defecto pupilar aferente
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que el reflejo fotomotor directo?
¿Por qué se llama "consensual" si no hay ningún consenso real?
¿Qué indica que el reflejo consensual esté abolido en un ojo?
¿Se explora igual que el reflejo de acomodación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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