DICCIONARIO MÉDICO
Reproducción
La reproducción es el proceso biológico por el que los organismos vivos generan nuevos individuos, lo que asegura la continuidad de una especie a lo largo de las generaciones. Se manifiesta en dos formas principales, la asexual y la sexual, que difieren en el número de progenitores implicados y en la variabilidad genética que producen en la descendencia. En biología, la reproducción es la función por la que los seres vivos originan descendientes con una organización similar a la propia, lo que permite que la vida continúe más allá de la existencia de cada individuo. No es exclusiva de un grupo taxonómico concreto: se observa, con mecanismos muy distintos entre sí, desde las bacterias hasta los mamíferos, pasando por hongos, plantas y protozoos. El término procede del latín reproducere, verbo formado por el prefijo re- («de nuevo») sobre producere, a su vez compuesto de pro- («hacia delante») y ducere («conducir», «guiar»); su sentido literal sería, pues, «volver a generar». En castellano, reproducir ya se documenta en 1348, mientras que reproducción, con el matiz biológico que hoy predomina, no aparece hasta 1737. El francés reproduction, lengua que difundió buena parte de su uso científico moderno en Europa, se registra antes, en 1690. Dos mecanismos celulares distintos sostienen la reproducción de los seres vivos. En la vía asexual, la descendencia surge de divisiones mitóticas que replican con fidelidad el material genético del progenitor, salvo mutaciones espontáneas. En la vía sexual, dos progenitores aportan sendos gametos, células haploides formadas mediante meiosis durante la gametogénesis, cuya unión en la fecundación restituye la dotación cromosómica completa del nuevo organismo. Ese reparto y la posterior recombinación del material genético, no la fecundación en sí misma, son los que generan la variabilidad que distingue a cada descendiente sexual de sus progenitores y de sus hermanos. En 1677, un comerciante holandés de telas llamado Antoni van Leeuwenhoek observó por primera vez espermatozoides al microscopio en una muestra de semen humano (él los llamó «animálculos»), un hallazgo que alimentó durante décadas el debate entre quienes defendían que el nuevo ser ya estaba preformado en la célula sexual y quienes sostenían que se iba formando gradualmente tras la fecundación. El debate tardó siglos en resolverse. La reproducción asexual no requiere gametos ni, por tanto, pareja. Adopta formas variadas según el grupo biológico: la bipartición o fisión binaria de bacterias y protozoos, la gemación de levaduras e hidras, la esporulación de hongos y de algunas plantas, o la partenogénesis (un óvulo se desarrolla sin haber sido fecundado), presente en ciertos insectos, reptiles y peces. Su ventaja principal es la velocidad, ya que un solo progenitor puede colonizar un hábitat en poco tiempo. Su límite es genético, pues al no existir recombinación toda la descendencia comparte las mismas vulnerabilidades frente a un patógeno o a un cambio ambiental. Dominante entre los animales y buena parte de las plantas, la reproducción sexual exige dos progenitores y conlleva un coste energético mayor: cortejo, formación de gametos especializados y, en muchas especies, gestación. A cambio, cada descendiente resulta genéticamente distinto de sus progenitores, lo que amplía el repertorio sobre el que actúa la selección natural. Muchos organismos, lejos de decantarse por una sola vía, alternan ambas estrategias según la estación o la disponibilidad de pareja, como ocurre con los pulgones o con numerosas plantas capaces de propagarse también de forma vegetativa. Conviene no confundir la reproducción, el proceso completo, con etapas o capacidades concretas dentro de él. La fecundación es solo el instante en que un espermatozoide y un óvulo se fusionan; la fecundidad designa la capacidad efectiva de concebir, un concepto tan biológico como demográfico; y la fertilidad alude a la aptitud biológica para lograrlo, sin que se haya producido necesariamente. La anatomía que hace posible todo el proceso, testículos, ovarios, conductos y glándulas anejas, se describe en la ficha dedicada al sistema reproductor. Del latín reproducere: re- («de nuevo») sobre producere, «producir», «engendrar». El sustantivo reproducción se documenta en español desde 1737, casi cuatro siglos después de que apareciera el verbo reproducir. No. Mientras que las bacterias y buena parte de los protozoos se multiplican exclusivamente por vía asexual, la mayoría de los animales dependen de la reproducción sexual, y no son pocos los organismos (hongos, plantas, algunos invertebrados) capaces de recurrir a ambas según las circunstancias. Reduce a la mitad la dotación cromosómica de los gametos. Si no lo hiciera, cada fecundación duplicaría el número de cromosomas de la siguiente generación, algo incompatible con la vida a partir de la segunda o tercera generación. Son conceptos relacionados pero no equivalentes: la fecundación es un episodio puntual, la fusión de un óvulo y un espermatozoide, dentro del proceso mucho más amplio de la reproducción sexual. Gametogénesis: formación de los gametos previa a la fecundación. Fecundación: fusión del espermatozoide y el óvulo que origina el cigoto. Fecundidad: capacidad efectiva de concebir descendencia. Fertilidad: capacidad biológica para lograr la concepción. Sistema reproductor: órganos que hacen posible la reproducción.Qué es la reproducción
Mecanismo: de la formación de gametos a la variabilidad genética
Tipos de reproducción
Diferenciación con otros procesos del ciclo reproductivo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra reproducción?
¿Todos los seres vivos se reproducen del mismo modo?
¿Qué función cumple la meiosis en la reproducción sexual?
¿Es lo mismo reproducción que fecundación?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026