DICCIONARIO MÉDICO
Retinopatía diabética proliferante
La retinopatía diabética proliferante es la fase más avanzada de la retinopatía diabética, definida por la aparición de vasos sanguíneos anómalos en la retina o en la superficie del vítreo como respuesta a una isquemia retiniana extensa y mantenida. Sucede a la fase preproliferante y es la responsable de las complicaciones oculares más graves de la diabetes. El adjetivo describe con precisión lo que ocurre. "Proliferante" viene del latín proliferare, formado por proles ("prole", "descendencia") y ferre ("llevar", "producir"): significa, en origen, "producir descendencia". Aplicado a los vasos sanguíneos, el término señala la formación de una nueva red allí donde antes no la había, un fenómeno emparentado con la proliferación celular de otros tejidos, aunque aquí el objeto que se multiplica no son células sino capilares. Según su localización, los vasos de nueva formación se clasifican en neovascularización del disco óptico, cuando nacen cerca de la papila, y neovascularización en otras zonas de la retina, cuando lo hacen más allá de esa región. Cuando alcanzan el iris se conocen como rubeosis del iris, un fenómeno emparentado con la rubeosis del iris y que puede derivar en glaucoma. La búsqueda del mecanismo que dispara la neovascularización tiene casi ochenta años de historia. En 1948, el oftalmólogo Isaac Michaelson planteó que la retina isquémica liberaba una sustancia difusible, a la que llamó "factor X", capaz de estimular a distancia el crecimiento de vasos nuevos. La hipótesis tardó cuatro décadas en confirmarse: en 1989, Napoleone Ferrara y William Henzel aislaron en células foliculares de la hipófisis un factor de crecimiento específico de las células endoteliales vasculares, al que llamaron factor de crecimiento endotelial vascular. Hoy se acepta ampliamente que esa molécula es, en gran medida, el "factor X" que Michaelson había predicho sin conocerlo: la isquemia retiniana extensa de la fase preproliferante estimula su liberación, y esta a su vez induce la angiogénesis descontrolada que define la fase proliferante. El Diabetic Retinopathy Study, un ensayo clínico multicéntrico desarrollado en Estados Unidos entre 1971 y 1981, modificó la clasificación de Airlie House de 1968 y definió por primera vez qué características de la neovascularización se asociaban a un riesgo mayor de pérdida visual grave, distinción que dio origen al concepto de retinopatía proliferante de alto riesgo, todavía vigente. Los neovasos son estructuralmente frágiles. Se rompen con facilidad y provocan hemorragia hacia el vítreo, o bien arrastran consigo tejido fibroso que, al contraerse, tracciona la retina y puede acabar en un desprendimiento de retina traccional. Conviene no confundir esta entrada con la de retinopatía proliferante a secas: el adjetivo "proliferante" describe un patrón de respuesta a la isquemia que no es exclusivo de la diabetes. Aparece también en la retinopatía de células falciformes, en la retinopatía del prematuro y en la oclusión venosa retiniana, entre otras causas. La forma diabética es, con diferencia, la más frecuente, pero no la única. La proporción de personas con diabetes que llega a desarrollar esta fase depende sobre todo del tiempo de evolución de la enfermedad: en la diabetes tipo 2, algunas series sitúan la retinopatía proliferante entre el 8 % y el 10 % de los pacientes a los quince años del diagnóstico. Es más frecuente, y de aparición más temprana, en la diabetes tipo 1. No. La isquemia extensa de la fase preproliferativa es el paso previo, aunque en la práctica algunos pacientes llegan a consulta ya en fase proliferante sin haber pasado por una exploración que documentara el estadio intermedio. La extensión de los neovasos hasta el iris, en vez de limitarse a la retina. Es un signo de enfermedad particularmente avanzada y comparte mecanismo con la neovascularización retiniana. La hipótesis nació con Isaac Michaelson en 1948, que la bautizó "factor X" sin poder aislarla. La molécula concreta, el factor de crecimiento endotelial vascular, no se identificó hasta 1989, en un trabajo de Napoleone Ferrara y William Henzel realizado, de hecho, sobre células hipofisarias y no oculares. Los propios neovasos pueden retroceder si cesa el estímulo isquémico que los originó, pero el tejido fibroso que a menudo los acompaña, una vez formado, no desaparece por sí solo.Qué es la retinopatía diabética proliferante
Mecanismo: del "factor X" al VEGF
Clasificación y consecuencias
Diferenciación
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Puede aparecer sin pasar por la fase preproliferante?
¿Qué es la rubeosis del iris?
¿Quién identificó el factor que desencadena la neovascularización?
¿Es reversible?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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