DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de movimientos periódicos de las piernas
El síndrome de movimientos periódicos de las piernas es un trastorno del sueño caracterizado por episodios repetidos de sacudidas breves e involuntarias de las extremidades inferiores, agrupadas a intervalos regulares durante el sueño no REM y acompañadas de microdespertares suficientes para fragmentar el descanso. No son mioclonías en sentido estricto. El movimiento es más lento y organizado que una verdadera sacudida mioclónica: combina la extensión del dedo gordo del pie con la flexión del tobillo, la rodilla y, a veces, la cadera. El adjetivo periódico procede del griego perí, alrededor, y hodós, camino: un recorrido que se repite. Aplicado al sueño, describe movimientos que no aparecen de forma aislada, sino en series regulares, separadas por intervalos de veinte a cuarenta segundos, cada uno de entre medio segundo y cinco de duración. En 1953, el neurólogo británico Charles Symonds describió el cuadro por primera vez y lo llamó "mioclono nocturno" en un artículo publicado en el Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry. El nombre resultó desafortunado. Los estudios de polisomnografía posteriores mostraron que el movimiento es demasiado organizado y demasiado lento para encajar en la definición estricta de mioclonía, una sacudida muscular brusca y breve, y en 1982 se consensuaron los primeros criterios clínicos que sustituyeron aquel nombre por el actual. La causa concreta se desconoce. La hipótesis mejor sostenida apunta a una disfunción del sistema dopaminérgico central, la misma vía implicada en el síndrome de piernas inquietas, con el que este trastorno comparte buena parte de su base biológica y, en muchos pacientes, también su presencia simultánea. El hierro, cofactor necesario para la síntesis de dopamina, aparece con frecuencia descendido en quienes padecen ambos cuadros, aunque no en todos. Piernas inquietas y movimientos periódicos no son la misma entidad. La primera es una sensación: una necesidad casi irresistible de mover las piernas que el propio paciente percibe y describe con precisión, y que puede consultarse con más detalle en la página que la Clínica dedica al síndrome de piernas inquietas. El segundo es un hallazgo objetivo: un movimiento que el compañero de cama detecta antes que el propio paciente, y que solo la polisomnografía documenta y cuantifica con precisión. La relación entre ambos es asimétrica. Hasta un 80% de quienes tienen piernas inquietas presentan también movimientos periódicos durante el sueño, pero la mayoría de las personas con movimientos periódicos no cumple los criterios de piernas inquietas. Pueden convivir, aparecer por separado, o el segundo puede ser, simplemente, un hallazgo incidental sin relevancia clínica, algo frecuente a partir de cierta edad. No todo movimiento periódico registrado en una polisomnografía constituye un trastorno. Cuando aparece sin causar insomnio ni somnolencia diurna, y sin que otra causa lo explique, se describe simplemente como movimiento periódico de las piernas durante el sueño, un hallazgo que aumenta con la edad y que en personas mayores puede carecer de significado clínico. La etiqueta de síndrome se reserva para los casos en los que esos movimientos fragmentan el descanso lo suficiente como para producir cansancio diurno relevante. En sentido estricto, no. Aunque el nombre antiguo lo sugiere, el movimiento es demasiado lento y demasiado organizado para clasificarse como mioclonía verdadera; el término se mantuvo durante décadas por costumbre, más que por precisión. Casi todo el mundo mueve las piernas alguna vez durante la noche, y eso no constituye ningún trastorno. La polisomnografía cuantifica estos episodios mediante el índice de movimientos periódicos: el número de sacudidas por hora de sueño, registradas con electrodos de superficie colocados en las piernas. Un índice elevado, junto con microdespertares corticales asociados y la ausencia de otra causa que explique el cansancio diurno, es lo que permite hablar de trastorno y no de simple hallazgo. La prueba se realiza en una unidad de sueño, durante una noche completa de registro. Muchas personas, sobre todo mayores, presentan el hallazgo sin ningún síntoma asociado, y en ellas no se habla propiamente de trastorno. Sí, aunque con mucha menor frecuencia. Cuando ocurre, toma la forma de una breve flexión del codo. Aumenta con la edad: según una revisión publicada en Anales del Sistema Sanitario de Navarra, puede afectar a un 35% de las personas mayores de 65 años, frente a una proporción mucho menor entre los adultos jóvenes. En estos últimos, buena parte de los casos detectados no llega a producir ninguna repercusión diurna, por lo que no todos merecen la etiqueta de trastorno.Qué es el síndrome de movimientos periódicos de las piernas
Base biológica
Diferenciación con el síndrome de piernas inquietas
Cuándo se habla de trastorno
Preguntas frecuentes
¿Es una mioclonía, entonces?
¿Cómo se diferencia de un movimiento normal durante el sueño?
¿Aparecen también en los brazos?
¿A qué edad es más frecuente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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