DICCIONARIO MÉDICO
Terebrante
Terebrante es el adjetivo médico que describe un dolor con sensación de perforación o taladro, y que se aplica también, en un sentido distinto, a las úlceras y heridas que penetran en profundidad en los tejidos. La palabra procede del latín terebrans, terebrantis, participio activo de terebrare, "taladrar", a su vez derivado de terebra, el nombre latino del berbiquí o la barrena. El Diccionario histórico de la lengua española sitúa su primera aparición documentada en castellano en 1785, en los Diálogos críticos interlocutorios de N. Fernández de Castro, ya con el sentido que conserva hoy: un dolor "muy intenso" que "se parece a la sensación de perforación o trepanación de la parte dolorida". La Real Academia Española lo recoge en la actualidad exclusivamente con esa acepción médica del dolor. El adjetivo cubre, en realidad, más de un territorio. El primero, y hoy el más habitual, es el dolor terebrante: una cualidad semiológica que el paciente describe como si algo horadara la zona afectada, con frecuencia difusa y de fondo continuo, a diferencia de otras cualidades del dolor. El segundo es la úlcera terebrante, documentada en español desde 1845 e incorporada al Diccionario de la lengua española en 1884, que designa una lesión con tendencia a penetrar en profundidad en los tejidos; en este uso es sinónimo de perforante. El tercero aparece en el vocabulario de las heridas: una herida terebrante, igual que una perforante o una transfixiante, atraviesa el cuerpo de parte a parte, distinción que desarrolla con más detalle la entrada herida perforante. No conviene confundir el dolor terebrante con el dolor lancinante, con el que a veces coincide en el mismo cuadro sin compartir mecanismo ni cualidad. El lancinante es fulgurante y dura fracciones de segundo, a modo de descarga; el terebrante se percibe como una presión sostenida y perforante, sin ese carácter de relámpago. Frente al catálogo más amplio de cualidades dolorosas, que reúne también el dolor sordo y el dolor visceral, terebrante ocupa un lugar propio: el de la sensación de barrena. La misma raíz latina dio nombre, en el siglo XIX, a un grupo de insectos: los terebrantes o Terebrantia, himenópteros cuya hembra porta un ovopositor rígido, una barrena en miniatura, con el que perfora tejidos vegetales o animales para depositar sus huevos. El calco llegó al español en 1838 desde el francés térébrants, acuñado a partir de la clasificación del naturalista francés Pierre André Latreille. El parentesco no es casual: la lengua médica y la lengua naturalista bebieron durante siglos del mismo fondo latino. Depende del contexto. En las heridas y las úlceras son prácticamente sinónimos, aunque perforante es hoy la forma más usada en el lenguaje clínico. Aplicado al dolor, en cambio, terebrante designa una cualidad concreta que perforante no recoge con la misma precisión. El calificativo aparece con frecuencia asociado al dolor óseo profundo, al dolor peritoneal y a algunas cefaleas, siempre para señalar una sensación de perforación continua más que un pinchazo aislado. De terebra, el nombre latino de la barrena. El verbo terebrare significaba "taladrar con ella", y su participio terebrans dio el adjetivo que hoy conocemos. No del todo. Sigue documentado en los diccionarios médicos actuales y en la descripción clínica del dolor, aunque ha perdido terreno frente a calificativos como punzante o lancinante en el habla cotidiana de pacientes y profesionales.Qué es terebrante
Tres usos médicos de la misma palabra
Terebrante frente a lancinante
El mismo taladro en la zoología
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo terebrante que perforante?
¿Qué tipo de dolor se describe habitualmente como terebrante?
¿De dónde viene exactamente la palabra?
¿Es un término en desuso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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