DICCIONARIO MÉDICO
Tularemia
La tularemia es una zoonosis bacteriana causada por Francisella tularensis, transmitida al ser humano por contacto con animales silvestres infectados, picaduras de garrapatas y otros artrópodos o inhalación de partículas contaminadas. El nombre procede del condado californiano de Tulare, donde se identificó el microorganismo en 1911, y designa una de las bacterias más infecciosas conocidas en medicina, con brotes puntuales documentados en España desde 1997. El nombre no llegó de un laboratorio ni de un síntoma, sino de un condado agrícola de California. En 1911, George W. McCoy describió allí una enfermedad parecida a la peste en ardillas de tierra mientras investigaba un brote entre esos roedores; junto con Charles W. Chapin aisló el bacilo responsable y publicó el nombre Bacterium tularense al año siguiente. Por las mismas fechas, en Utah, se documentaban casos humanos de una fiebre asociada a la picadura de tábanos, la llamada "fiebre de la mosca del venado". Fue Edward Francis, oficial del Servicio de Salud Pública estadounidense, quien en 1919 demostró que ambos cuadros compartían el mismo agente causal y acuñó el nombre de tularemia: había contraído la enfermedad al visitar a un paciente, llevó un registro minucioso de su propia convalecencia y acabó dedicando buena parte de su carrera a estudiarla, hasta el punto de reinfectarse deliberadamente en varias ocasiones. En su honor, la bacteria pasó a llamarse Francisella tularensis. La enfermedad también se reconoció pronto fuera de Norteamérica. En Japón, Hachiro Ohara describió entre 1924 y 1925 un cuadro asociado a la manipulación de liebres silvestres, el yato-byo o enfermedad de Ohara; Francis y Moore confirmaron en 1926, a partir de las muestras que Ohara les envió, que se trataba del mismo microorganismo. Se trata de un cocobacilo gramnegativo, de crecimiento lento y requisitos nutricionales exigentes, ya descrito con más detalle en las entradas dedicadas al género Francisella y a la especie Francisella tularensis. La tularemia en sí se clasifica como una zoonosis: el reservorio natural son roedores y lagomorfos (liebres, conejos), y el ser humano se infecta de forma accidental, casi siempre sin que la infección llegue a transmitirse después entre personas. La especie se divide en cuatro subespecies con distinta virulencia y distribución geográfica. La subespecie tularensis (tipo A) es la más agresiva y queda prácticamente restringida a Norteamérica. La subespecie holarctica (tipo B), de virulencia moderada, se extiende por buena parte del hemisferio norte (Europa, Rusia, Japón) y es la única identificada hasta la fecha en territorio español. Las otras dos, mediasiatica y novicida, tienen una distribución mucho más restringida; esta última se incorporó como subespecie en 2010 y algunos microbiólogos prefieren seguir tratándola como una especie propia, Francisella novicida. Un dato de interés para la vigilancia epidemiológica: los aislados obtenidos en España se agrupan en un mismo subclon de la subespecie holarctica, descrito también en Francia, lo que apunta a un origen europeo común más que a introducciones independientes. Hasta 1997 no existía constancia documentada de tularemia en el país. Ese año, un brote ligado a la manipulación de liebres de caza sumó 559 casos confirmados, 513 de ellos en Castilla y León y el resto en otras nueve comunidades, casi siempre en personas que habían participado en cacerías celebradas en esa región. Meses después, en el verano de 1998, otro brote mucho más pequeño (19 personas) apareció en la provincia de Cuenca, esta vez asociado a la manipulación de cangrejos de río; se aisló la bacteria tanto en los cangrejos como en una muestra de agua. El tercer episodio de importancia llegó en 2007, de nuevo en Castilla y León, con 507 casos coincidiendo con una plaga del topillo campesino. El 59 por ciento de esos pacientes desarrolló la forma tifoidea de la enfermedad, sin lesión de entrada visible, y un 7,9 por ciento la forma neumónica, lo que llevó a plantear la inhalación de aerosoles como vía de contagio predominante en ese episodio, frente al contacto directo con liebres que había dominado el brote de 1997. La enfermedad quedó incluida entonces entre las de declaración obligatoria. Entre 2006 y 2021 la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica notificó 1.055 casos, de los que 1.033 (el 98 %) correspondieron a Castilla y León, con repuntes ligados a las fluctuaciones cíclicas de la población de topillos en el noroeste peninsular. Por el condado de Tulare, en California, donde se aisló la bacteria en 1911. En inglés también se la conoce de forma coloquial como "rabbit fever" (fiebre del conejo) o "deer fly fever" (fiebre de la mosca del venado), en referencia a sus principales vías de contagio. No. La peste la causa Yersinia pestis y la tularemia, Francisella tularensis; ambas figuran, eso sí, entre los agentes biológicos de categoría A por su elevada infectividad, la misma categoría en la que también se sitúa el carbunco. Prácticamente nunca. La inmensa mayoría de las infecciones proceden del contacto con animales silvestres, sus cadáveres o los artrópodos que los parasitan, y no hay documentados casos de transmisión entre personas por vía respiratoria o de contacto habitual. Sí, aunque de forma esporádica. Tras el brote de 2007 y 2008, Castilla y León ha seguido registrando repuntes coincidiendo con nuevos aumentos de la población de topillo campesino, como los de 2014 y 2019; en este último año se notificaron 187 casos autóctonos, 181 de ellos en esa comunidad, frente a los 22 de 2020 y los 7 de 2021. La tularemia se considera hoy una enfermedad endémica en la región, ligada al ciclo demográfico de este roedor, que en algunos años alcanza densidades muy altas en los campos de cultivo. La vigilancia de la plaga de topillo funciona en la práctica como un sistema de alerta temprana para el riesgo humano.Qué es la tularemia
Clasificación de Francisella tularensis
La tularemia en España
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama tularemia?
¿Es la tularemia lo mismo que la peste?
¿Se contagia de persona a persona?
¿Sigue habiendo casos en España?
Referencias
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