DICCIONARIO MÉDICO

Kwashiorkor

El kwashiorkor es una forma grave de desnutrición proteico-energética que afecta principalmente a niños pequeños y se caracteriza por edema generalizado, alteraciones cutáneas, hepatomegalia, hipoalbuminemia y apatía.

El kwashiorkor es una de las manifestaciones más severas de la desnutrición infantil y constituye un problema de salud pública de primer orden en los países en desarrollo. Junto con el marasmo (desnutrición predominantemente calórica), forma parte del espectro de la desnutrición aguda grave, que según la OMS afecta a cerca de 45 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo y contribuye a aproximadamente el 45 % de las muertes infantiles en esta franja de edad. A diferencia del marasmo, en el que predomina la emaciación, el kwashiorkor se caracteriza por la presencia de edema que puede enmascarar la pérdida de peso, lo que dificulta su detección precoz.

Qué es el kwashiorkor

El término kwashiorkor fue acuñado por la pediatra jamaicana Cicely Williams en 1935, a partir de una palabra de la lengua ga de Ghana que significa aproximadamente "la enfermedad del niño desplazado" o "la enfermedad que sufre el primer hijo cuando nace el segundo". Esta denominación refleja la circunstancia epidemiológica clásica en la que aparece la enfermedad: cuando un niño es destetado prematuramente al nacer un hermano menor y pasa a recibir una dieta basada casi exclusivamente en almidones (mandioca, plátano, maíz), pobre en proteínas de alto valor biológico.

El kwashiorkor se clasifica como una forma de desnutrición proteico-energética (DPE) grave en la que el déficit predominante es de proteínas, aunque habitualmente coexiste con un aporte calórico insuficiente. Se distingue del marasmo, en el que predomina el déficit calórico global, y de la forma mixta (kwashiorkor marásmico), que combina características de ambos.

Causas y factores de riesgo

La causa fundamental del kwashiorkor es una ingesta insuficiente de proteínas de calidad en el contexto de una dieta que puede aportar un número de calorías relativamente aceptable. Sin embargo, la fisiopatología del kwashiorkor es más compleja de lo que sugiere esta explicación clásica:

  • Déficit proteico dietético: dietas basadas casi exclusivamente en carbohidratos (mandioca, plátano, maíz, arroz) con escasa presencia de alimentos de origen animal, legumbres o frutos secos.
  • Infecciones recurrentes: las diarreas, las infecciones respiratorias, el sarampión y el paludismo incrementan las necesidades proteicas y calóricas y comprometen la absorción de nutrientes, actuando como desencadenantes del kwashiorkor en niños previamente vulnerables.
  • Estrés oxidativo: una hipótesis complementaria propone que el kwashiorkor se desarrolla cuando un niño desnutrido es sometido a un estrés oxidativo que supera su capacidad antioxidante (reducida por la deficiencia de micronutrientes como zinc, selenio, vitamina E y glutatión). Las aflatoxinas presentes en alimentos contaminados por mohos podrían contribuir a este estrés oxidativo.
  • Alteración de la microbiota intestinal: estudios recientes han identificado diferencias significativas en la composición de la microbiota intestinal de los niños con kwashiorkor respecto a los niños sanos, lo que sugiere que la disbiosis intestinal podría contribuir a la patogénesis de la enfermedad.
  • Factores socioeconómicos: pobreza, inseguridad alimentaria, conflictos armados, desplazamientos forzados, escasa educación nutricional materna y falta de acceso a servicios de salud.

Manifestaciones clínicas

El kwashiorkor se presenta con un cuadro clínico característico que permite su identificación en la exploración física:

Edema

El edema bilateral con fóvea (que deja huella al presionar) es el signo clínico más característico y definitorio del kwashiorkor. Comienza típicamente en los pies y las piernas y puede extenderse al abdomen, las manos, la cara y todo el cuerpo en los casos graves (anasarca). El edema se debe fundamentalmente a la hipoalbuminemia: la disminución de la albúmina sérica reduce la presión oncótica del plasma, lo que favorece la extravasación de líquido al espacio intersticial. Un niño con kwashiorkor puede tener un peso relativamente conservado debido a la retención de líquidos, lo que puede enmascarar la gravedad de la desnutrición.

Alteraciones cutáneas

La piel del niño con kwashiorkor puede presentar cambios muy característicos denominados "dermatosis del kwashiorkor": áreas de hiperpigmentación que se descaman dejando zonas hipopigmentadas, con un patrón que se ha comparado con la pintura descascarada o el esmalte agrietado (flaky paint dermatosis). Estas lesiones afectan preferentemente a las zonas de fricción (ingles, axilas, glúteos, muslos). La piel puede mostrarse seca, fina y atrófica, con úlceras y tendencia a la sobreinfección.

Alteraciones del cabello

El cabello sufre cambios característicos: se vuelve fino, seco, quebradizo y despigmentado, adquiriendo un color rojizo o rubio (flag sign, signo de la bandera). En niños con piel oscura, este cambio de color del cabello es especialmente llamativo. La distribución de las bandas de color puede reflejar periodos alternos de nutrición adecuada e inadecuada, dejando un patrón estriado en la longitud del pelo.

Hepatomegalia

El hígado suele estar aumentado de tamaño y puede ocupar gran parte del abdomen. La hepatomegalia se debe a la infiltración grasa del hígado (esteatosis hepática), causada por la incapacidad del hígado para sintetizar las lipoproteínas necesarias para exportar los triglicéridos, al carecer de las proteínas (especialmente la apolipoproteína B) necesarias para este proceso.

Alteraciones del comportamiento

Los niños con kwashiorkor presentan una apatía y una irritabilidad marcadas. El niño está letárgico, indiferente al entorno, con mirada triste y expresión de sufrimiento. Puede negarse a comer (anorexia), lo que agrava el círculo vicioso de la desnutrición. Esta apatía contrasta con el estado de alerta relativamente conservado que se observa en los niños con marasmo.

Otros hallazgos clínicos

  • Hipoalbuminemia: los niveles de albúmina sérica están marcadamente reducidos (habitualmente por debajo de 2,5 g/dl y frecuentemente por debajo de 2 g/dl).
  • Anemia: multifactorial, por déficit de hierro, folato y proteínas, además del efecto de las infecciones concomitantes.
  • Inmunodeficiencia: la desnutrición proteica compromete gravemente el sistema inmunitario, predisponiendo a infecciones potencialmente mortales.
  • Diarrea: frecuente por atrofia de la mucosa intestinal, sobreinfección y disbacteriosis.
  • Retraso del crecimiento: talla baja para la edad, reflejo de una desnutrición crónica.

Diferencia entre kwashiorkor y marasmo

Ambas son formas de desnutrición aguda grave, pero se distinguen por sus manifestaciones clínicas predominantes:

  • Marasmo: predomina el déficit calórico global. El niño presenta emaciación extrema (pérdida de grasa subcutánea y masa muscular), aspecto de "piel y huesos", sin edema. La albúmina puede estar relativamente conservada.
  • Kwashiorkor: predomina el déficit proteico. El niño presenta edema, alteraciones cutáneas y del cabello, hepatomegalia e hipoalbuminemia. La pérdida de peso puede estar enmascarada por el edema.
  • Kwashiorkor marásmico: forma mixta que combina la emaciación del marasmo con el edema del kwashiorkor. Es la forma más grave de desnutrición aguda.

Diagnóstico

El diagnóstico del kwashiorkor es fundamentalmente clínico, basado en la presencia de edema bilateral con fóvea en un niño con signos de desnutrición. La OMS y UNICEF establecen los siguientes criterios diagnósticos de la desnutrición aguda grave:

  • Perímetro braquial medio (MUAC) inferior a 115 mm en niños de 6 a 59 meses.
  • Peso para la talla inferior a -3 desviaciones estándar de la mediana de las curvas de crecimiento de la OMS.
  • Presencia de edema nutricional bilateral.

Las pruebas de laboratorio complementarias incluyen la determinación de albúmina sérica, hemograma, glucemia, electrolitos, proteínas totales y pruebas de función hepática. También es importante descartar infecciones concomitantes (paludismo, neumonía, sepsis, VIH, tuberculosis).

Tratamiento

El tratamiento del kwashiorkor sigue las directrices de la OMS para la desnutrición aguda grave y se estructura en tres fases:

Fase 1: estabilización (días 1 a 7)

  • Corrección de la hipoglucemia, la hipotermia y la deshidratación.
  • Inicio cauteloso de la alimentación con fórmulas terapéuticas de baja osmolaridad (F-75: 75 kcal y 0,9 g de proteína por 100 ml) en tomas frecuentes y pequeñas.
  • Tratamiento antibiótico empírico de amplio espectro, ya que muchos niños con desnutrición grave presentan infecciones ocultas.
  • Suplementación con vitamina A, ácido fólico, zinc y multivitamínicos.
  • No administrar hierro en esta fase (puede favorecer las infecciones y agravar el estrés oxidativo).

Fase 2: rehabilitación

  • Transición a fórmula terapéutica de mayor densidad calórica y proteica (F-100: 100 kcal y 2,9 g de proteína por 100 ml) o alimento terapéutico listo para usar (RUTF, como Plumpy'Nut).
  • Alimentación a demanda para favorecer la recuperación ponderal rápida.
  • Inicio de la suplementación con hierro.
  • Estimulación emocional y física del niño.

Fase 3: seguimiento

  • Vigilancia del crecimiento y del desarrollo del niño tras el alta.
  • Educación nutricional a la familia.
  • Completar las vacunaciones pendientes.
  • Seguimiento ambulatorio durante al menos 6 meses.

El síndrome de realimentación

Un aspecto crítico del tratamiento del kwashiorkor es el riesgo de síndrome de realimentación: una complicación potencialmente mortal que se produce cuando se aportan calorías de forma excesivamente rápida a un organismo adaptado a la inanición. Se manifiesta con hipofosfatemia, hipopotasemia, hipomagnesemia, retención de líquidos e insuficiencia cardíaca. La alimentación debe iniciarse de forma gradual y bajo supervisión médica estricta.

Pronóstico

Con un tratamiento adecuado instaurado a tiempo, la mayoría de los niños con kwashiorkor pueden recuperarse completamente. Sin embargo, la mortalidad de la desnutrición aguda grave sigue siendo elevada, especialmente en contextos con recursos sanitarios limitados, donde puede alcanzar el 20-30 % en pacientes hospitalizados y tasas superiores en los que no reciben tratamiento. Los factores de mal pronóstico incluyen la presencia de infecciones graves concomitantes (sepsis, VIH), la hipoglucemia, la hipotermia, la anasarca masiva, las complicaciones hepáticas y la edad inferior a 6 meses.

A largo plazo, los niños que han sufrido kwashiorkor pueden presentar secuelas cognitivas y del neurodesarrollo, ya que la desnutrición grave durante los primeros años de vida afecta al desarrollo cerebral en una fase crítica. También pueden tener mayor riesgo de enfermedades metabólicas (diabetes, enfermedad cardiovascular) en la edad adulta, según la hipótesis de la programación fetal y nutricional temprana.

Prevención

La prevención del kwashiorkor requiere un abordaje multifactorial que incluya:

  • Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y lactancia materna continuada junto con alimentación complementaria adecuada hasta al menos los 2 años.
  • Alimentación complementaria con alimentos ricos en proteínas de calidad: huevos, legumbres, leche, carne, pescado.
  • Programas de suplementación alimentaria en comunidades vulnerables.
  • Vigilancia nutricional mediante controles periódicos de peso y talla en los centros de salud.
  • Prevención y tratamiento de las infecciones, especialmente la diarrea, las infecciones respiratorias y el sarampión.
  • Educación nutricional de las familias y los cuidadores.
  • Acciones sobre los determinantes sociales de la desnutrición: pobreza, inseguridad alimentaria, acceso a agua potable y saneamiento.

Epidemiología del kwashiorkor

El kwashiorkor es más prevalente en las regiones tropicales y subtropicales de África subsahariana, el sudeste asiático y América Central y del Sur, donde la base alimentaria de las poblaciones rurales depende frecuentemente de un único cultivo de bajo contenido proteico. El grupo de edad más afectado son los niños de 1 a 4 años, coincidiendo con el periodo de destete y la introducción de la alimentación complementaria. La incidencia del kwashiorkor aumenta durante las estaciones de escasez alimentaria, tras las cosechas fallidas, en los campamentos de refugiados y en los contextos de emergencia humanitaria.

Es importante señalar que la desnutrición aguda grave, incluyendo el kwashiorkor, no afecta solo a los países de bajos ingresos. Los conflictos prolongados en países de ingresos medios, las crisis económicas, los desastres naturales y las pandemias pueden desencadenar brotes de desnutrición grave en poblaciones que previamente tenían una situación nutricional aceptable. La pandemia de COVID-19, por ejemplo, agravó la inseguridad alimentaria en muchas regiones del mundo y se asoció a un aumento de los casos de desnutrición infantil grave.

Kwashiorkor en adultos

Aunque el kwashiorkor se asocia clásicamente con la infancia, puede presentarse también en adultos en determinadas circunstancias. Las situaciones más frecuentes en las que se diagnostica kwashiorkor o cuadros similares en adultos incluyen pacientes hospitalizados con enfermedades crónicas graves (cirrosis hepática, insuficiencia renal, cáncer avanzado) que desarrollan desnutrición proteica severa, personas mayores institucionalizadas con ingesta alimentaria inadecuada, pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, y personas en situación de extrema pobreza o desamparo social. El cuadro clínico es similar al de los niños, con edema, hipoalbuminemia, alteraciones cutáneas y deterioro del estado general.

Fisiopatología del edema en el kwashiorkor

La aparición de edema en el kwashiorkor se ha atribuido tradicionalmente a la hipoalbuminemia: la reducción de la albúmina sérica (la principal proteína plasmática) disminuye la presión coloidosmótica del plasma, lo que favorece la salida de agua desde el compartimento intravascular al espacio intersticial. Sin embargo, esta explicación no es completamente satisfactoria, ya que algunos niños con niveles muy bajos de albúmina no desarrollan edema, mientras que otros con niveles moderadamente reducidos sí lo presentan.

Las investigaciones más recientes sugieren que el edema del kwashiorkor es multifactorial y que, además de la hipoalbuminemia, intervienen otros mecanismos como la alteración de la permeabilidad capilar mediada por radicales libres, la disfunción de las membranas celulares por déficit de ácidos grasos esenciales, el aumento de la hormona antidiurética (ADH) por estrés e infecciones, y la alteración de la función renal para excretar sodio y agua. La comprensión de estos mecanismos sigue siendo un área activa de investigación.

Cuándo acudir al médico

Se debe buscar atención médica urgente cuando un niño presenta:

  • Hinchazón (edema) en los pies, las piernas, las manos o la cara que no se explica por otra causa.
  • Pérdida de apetito progresiva con apatía y letargia.
  • Cambios en el color o la textura del cabello (cabello rojizo, seco y quebradizo).
  • Lesiones cutáneas descamativas o pigmentadas, especialmente en las zonas de pliegues.
  • Distensión abdominal con aumento del tamaño del hígado.
  • Cualquier signo de desnutrición en un niño que está perdiendo peso o que no crece adecuadamente.

La desnutrición aguda grave es una emergencia médica que requiere evaluación y tratamiento especializados. Las decisiones diagnósticas y terapéuticas corresponden siempre al equipo médico.

Preguntas frecuentes sobre el kwashiorkor

¿El kwashiorkor solo ocurre en países en desarrollo?

Aunque el kwashiorkor es mucho más frecuente en los países en desarrollo, se han documentado casos esporádicos en países industrializados. Estos casos suelen presentarse en niños con dietas extremadamente restrictivas (por ejemplo, dietas veganas mal planificadas sin suplementación adecuada, alergias alimentarias múltiples tratadas con dietas de eliminación sin supervisión, o negligencia y abuso infantil), en pacientes con enfermedades crónicas que comprometen la absorción de proteínas (enfermedad celíaca no diagnosticada, fibrosis quística) o en personas con trastornos psiquiátricos que afectan gravemente a la alimentación. Estos casos subrayan la importancia de la supervisión nutricional en cualquier contexto.

¿Un niño hinchado siempre tiene kwashiorkor?

No. El edema en un niño puede tener múltiples causas, incluyendo enfermedades renales (síndrome nefrótico), cardiopatías, hepatopatías, enteropatías perdedoras de proteínas y reacciones alérgicas graves. El diagnóstico de kwashiorkor requiere la presencia de edema nutricional bilateral junto con otros signos de desnutrición y se establece tras descartar otras causas de edema. El médico realizará la evaluación diagnóstica necesaria para identificar la causa del edema en cada caso.

¿El kwashiorkor se puede curar completamente?

Sí, con un tratamiento nutricional adecuado y oportuno, la mayoría de los niños con kwashiorkor logran una recuperación física completa: el edema se resuelve en las primeras semanas, las lesiones cutáneas cicatrizan, el cabello recupera su color y textura normales y el crecimiento se reanuda. Sin embargo, la recuperación del desarrollo neurológico y cognitivo depende de la gravedad y la duración de la desnutrición, de la edad del niño y de la calidad de la estimulación que reciba durante la rehabilitación y en los años siguientes.

¿Cuál es la diferencia entre desnutrición y kwashiorkor?

La desnutrición es un término amplio que abarca todas las formas de nutrición inadecuada (por exceso o por defecto). El kwashiorkor es una forma específica y grave de desnutrición por déficit predominante de proteínas, que se distingue por la presencia de edema, alteraciones cutáneas y del cabello, hepatomegalia e hipoalbuminemia. Otras formas de desnutrición grave incluyen el marasmo (déficit calórico global) y el kwashiorkor marásmico (forma mixta). El profesional sanitario clasificará la forma de desnutrición para orientar el tratamiento más adecuado.

Referencias:

© Clínica Universidad de Navarra 2026