DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo pupilar consensuado
El reflejo pupilar consensuado es la contracción de la pupila que aparece en el ojo que no ha recibido el estímulo luminoso, al iluminar el ojo contrario. Es la cara del reflejo pupilar que muestra con mayor claridad que la respuesta a la luz no depende de un circuito exclusivo de cada ojo, sino de una vía que conecta los dos lados del mesencéfalo. También se conoce como reflejo luminoso consensual o reflejo fotomotor consensual, tres nombres que conviven en la literatura oftalmológica y neurológica en español para designar el mismo fenómeno. El adjetivo "consensuado" alude precisamente a ese acuerdo entre los dos ojos: uno recibe el estímulo, pero ambos responden. Las fibras del nervio óptico procedentes de la mitad nasal de cada retina cruzan al lado contrario en el quiasma óptico, de modo que la información de un ojo llega también al núcleo pretectal del lado opuesto. A esa primera cruz se suma una segunda: cada núcleo pretectal envía proyecciones a los dos núcleos de Edinger-Westphal, no solo al de su mismo lado. El resultado de esta doble conexión es que la señal generada por un solo ojo alcanza, casi sin pérdida, la maquinaria que controla la pupila del otro. La localización precisa de estas conexiones en el mesencéfalo se apoyó en experimentos de estimulación eléctrica realizados en la década de 1930 por Stephen Ranson y Horace Magoun, que consiguieron provocar la constricción pupilar activando directamente el núcleo de Edinger-Westphal en modelos animales. El reflejo pupilar directo y el consensuado comparten el mismo circuito bilateral. Difieren únicamente en el ojo que se observa: el directo se mide en el ojo iluminado, el consensuado en el ojo contrario. En una persona sana ambas respuestas son de magnitud casi idéntica. Explorar el reflejo consensuado permite separar un problema del ojo o de su nervio óptico de un problema del propio sistema motor de la pupila. Si un ojo con la vía óptica dañada no genera una respuesta consensuada adecuada en el ojo sano al ser iluminado, pero sí la produce cuando es el ojo sano el que recibe la luz, el defecto se sitúa en la parte aferente del circuito. Esta lógica es la que sustenta pruebas como la que identifica el fenómeno de Marcus Gunn. Reflejo pupilar consensuado, reflejo luminoso consensual y reflejo fotomotor consensual proceden de tradiciones distintas dentro de la oftalmología y la neurología, y ninguna se ha impuesto por completo sobre las demás en español. Los tres describen la misma constricción del ojo no estimulado. No. Es la misma vía. Cambia el ojo en el que se observa la respuesta, no el circuito que la produce. Las bases anatómicas ya se conocían a finales del siglo XIX, pero fue en la década de 1930 cuando Stephen Ranson y Horace Magoun demostraron, mediante estimulación eléctrica directa del núcleo de Edinger-Westphal en animales, que esa región bastaba por sí sola para producir la constricción pupilar. Ese patrón orienta hacia una alteración de la vía eferente del ojo que no responde, es decir, del nervio oculomotor o del propio músculo del iris, más que hacia un problema del nervio óptico.Qué es el reflejo pupilar consensuado
La doble decusación que lo explica
Relación con el reflejo directo
Por qué importa que ambos ojos respondan igual
Preguntas frecuentes
¿Por qué existen tantos nombres para el mismo reflejo?
¿Depende de una vía nerviosa distinta a la del reflejo directo?
¿Cuándo se localizó con precisión el circuito responsable?
¿Qué ocurre si el reflejo consensuado falta en un ojo pero el directo está presente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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