DICCIONARIO MÉDICO
Ritmo sueño-vigilia
El ritmo sueño-vigilia es la alternancia diaria entre el estado de sueño y el de vigilia, regulada por la interacción de un reloj circadiano y una presión de sueño que crece con las horas despierto, y no solo por la simple sucesión del día y la noche. "Vigilia" procede del latín vigilia, derivado de vigil ("despierto", "que vela"), la misma raíz de "vigilante" y "vigía". "Sueño" viene de somnus, la voz latina para el descanso nocturno. Unidos por un guion, ambos términos describen algo que no es un simple relato de lo que ocurre en el día: es uno de los ritmos circadianos del organismo, el más evidente para quien lo vive, gobernado por el reloj situado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo. Que sea circadiano no lo convierte en el único mecanismo implicado. La hora a la que una persona se duerme depende de dos procesos que operan en paralelo y que, buena parte del tiempo, se oponen entre sí. En 1982, el investigador suizo Alexander Borbély propuso que el sueño se regula mediante la interacción de un proceso homeostático, al que llamó proceso S, y un proceso circadiano, el proceso C. El proceso S crece de forma proporcional al tiempo que se lleva despierto: cuanto más dura la vigilia, mayor es la presión para dormir, un fenómeno que se ha vinculado a la acumulación de adenosina en el espacio extracelular del cerebro. El sueño, y en particular el sueño de ondas lentas, la descarga. El proceso C sigue un curso distinto. No depende de cuánto se ha dormido ni de cuánto se lleva despierto, sino del reloj circadiano del núcleo supraquiasmático, que promueve la vigilia durante buena parte del día e inclina la balanza hacia el sueño por la noche. La somnolencia real aparece cuando ambos procesos coinciden: presión homeostática alta y señal circadiana de alerta en descenso. Cuando se desincronizan, como ocurre en el trabajo a turnos o tras cruzar varios husos horarios, dormir se hace más difícil aunque la presión de sueño sea alta. Privado de toda referencia horaria, el reloj circadiano humano no se detiene ni acelera de forma caótica: sigue funcionando, pero con un período algo distinto de veinticuatro horas, en torno a las 24 horas y media según los estudios clásicos de aislamiento. El espeleólogo francés Michel Siffre lo comprobó de primera mano en 1962, cuando pasó dos meses en una cueva de los Alpes sin reloj ni luz natural: su ciclo de sueño y vigilia se fue desplazando, día a día, sin que él mismo lo advirtiera. Ese pequeño desajuste, invisible en la vida cotidiana, es lo que obliga al reloj interno a reajustarse todos los días. Lo hace, sobre todo, mediante la luz que llega a la retina, aunque también intervienen los horarios de las comidas y la actividad física. El período circadiano intrínseco no es fijo a lo largo de la vida. Durante la adolescencia se alarga: distintos estudios lo sitúan en torno a las 25 horas, frente a las 24 horas y media habituales en la población general. A eso se suma un retraso en el inicio nocturno de la secreción de melatonina. El resultado es un desplazamiento biológico, no solo social, hacia horarios de sueño más tardíos, que suele corregirse de forma espontánea al final de la adolescencia. Porque la presión de sueño no es el único factor. El proceso circadiano también empuja hacia la somnolencia en ciertos tramos del día, típicamente a primera hora de la tarde, con independencia de cuánto se haya dormido la noche anterior. No del todo. El ritmo circadiano es el término general para cualquier ciclo biológico próximo a las 24 horas. El ritmo sueño-vigilia es la aplicación de ese reloj a un proceso concreto, el de dormir y despertar, que además depende de un segundo mecanismo, el homeostático. No. El reloj circadiano se desplaza con lentitud, del orden de una hora por día en el mejor de los casos. De ahí que el jet lag o los cambios bruscos de turno de trabajo tarden varios días en resolverse. No de forma madura. El recién nacido reparte el sueño en episodios cortos a lo largo de las veinticuatro horas; la consolidación de un patrón nocturno más definido avanza durante los primeros meses de vida, a medida que el reloj circadiano se sincroniza con el entorno.Qué es el ritmo sueño-vigilia
El modelo de los dos procesos
Un reloj algo más lento que el día
Un ritmo que cambia con la edad
Preguntas frecuentes
¿Por qué a veces se tiene sueño aunque se haya dormido bien?
¿El ritmo sueño-vigilia es lo mismo que el ritmo circadiano?
¿Puede reeducarse este ritmo de un día para otro?
¿Existe este ritmo desde el nacimiento?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026